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Libros publicados

Amaya en 2º de Bachillerato

Amaya en 2º de Bachillerato

10-12-2017

Juvenil/Infantil novela

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Amaya es una chica de 17 años que va al colegio y a quien le encanta todo lo que tenga que ver con el espacio. En 2º de Bachillerato volverá a coincidir con sus amores y se embarcará en una aventura musical junto a su mejor amiga Estela y una banda musical.

¡No te pierdas el segundo libro de la colección pocket de Amaya!

Leer primer capítulo

 

Primer capítulo

Capítulo I

La cita con Alan en verano

Alan, Tom y Amaya fueron compañeros en un trabajo académico cuando tuvieron que entrevistar al ingeniero aeronáutico Simon Rodrigues. Desde aquel momento algo cambió en su relación, se produjo una metamorfosis, ya que antes de trabajar juntos se mostraban distantes y tenían poco trato entre ellos.

Alan se acercó a Amaya un día que ella estaba en clase ordenando los libros en su pupitre.

-          Hola Amaya – saludó con energía.

-          Hola Alan, ¿cómo te va?

-          Bien. Fue divertido entrevistar al experto.

-          Sí, fue un momento muy especial.

-          He estado pensando…-caviló durante unos momentos.

-          Dime – inquirió ella.

-          Podríamos quedar fuera de aquí. Me refiero a que podríamos vernos fuera de clase y dar una vuelta – propuso con nerviosismo.

Amaya se sorprendió gratamente.

-          ¡Claro! Me encantaría y podríamos comentar los detalles de la entrevista que hicimos.

-          ¿Te parecería bien comer algo en algún sitio?

-          Podemos ir a la hamburguesería que hay por el centro, en la calle Sagasta.

-          Sí, me parece una buena idea.

-          Quedamos el viernes a las seis de la tarde en la puerta.

-          Hecho.

No podía creer lo que acababa de suceder. ¡Alan le había pedido salir, aunque fuera sólo a dar una vuelta! Sabía perfectamente lo que haría en ese momento, comentar los detalles de la futura cita con su amiga Estela. Pero aún estaba en la cuarta hora y hasta la salida no la vería.

Las clases discurrieron con normalidad. Matemáticas fue la más dura. Estaban dando las matrices y a Amaya no le resultaba excesivamente difícil de entender, pero tampoco era la asignatura más asequible.

Cuando al fin llegó la sexta hora, esperó impacientemente a que el timbre sonara. Agarró su mochila, la colgó del hombro derecho y se dirigió por el pasillo a toda velocidad a la salida de la clase de su amiga. Estaba siendo una tardona. Amaya se asomó por la puerta y vio que probablemente le estaba comentando alguna duda a su tutor que se llamaba Fabián.

Últimamente Estela tenía dificultades en un par de asignaturas. El nerviosismo se había apoderado de ella en la última semana porque era consciente de que aunque aún no habían llegado a 2º de Bachillerato debía prepararse adecuadamente para el examen denominado EVaU o antigua Selectividad.

Amaya esperó en la salida del aula y unos quince minutos más tarde apareció Estela por la puerta.

-          Uff, me estoy empezando a alterar con todo el tema de la prueba. Tenemos que hacerla bien si queremos ir a la universidad y estudiar algo que nos guste. Recuerdo cuando mi hermano la realizó hace unos años y por aquel entonces se evaluaba de 0 a 10 puntos. Ahora es muy raro, se evalúa a los alumnos sobre 14 puntos porque se puede subir nota.

-          Sí, eso ya nos lo ha explicado nuestro tutor, Juan – mencionó Amaya.

-          Tienes que ayudarme a entender mejor cómo funciona...por favor, amiga.

Juan había dicho a sus alumnos que EVaU era un acrónimo que significaba Evaluación para el Acceso a la Universidad y era el procedimiento que sustituía a las Pruebas de Acceso a Estudios de Grado (PAU), popularmente conocida como Selectividad que posibilitaba el acceso a la enseñanza universitaria.

La aparición de Alan en el pasillo interrumpió el resto de la explicación.

-          Hola Amaya, ¿qué tal todo?

-          Bien, por aquí estamos Estela y yo, hablando un rato.

-          Bueno, ya nos veremos. Quedamos este fin de semana.

-          Sí – contestó afirmativamente.

-          ¡Hasta luego!

-          ¡Nos vemos!

Estela se quedó mirando a su amiga con la boca abierta.

-          ¡Qué está pasando aquí? No sabía que tuvieras tan buena relación con Alan.

El trabajo que nos mandó el tutor sobre el congreso y los invitados ha cambiado un poco la relación que tenía con Tom y Alan.

-          Un poco, no, mucho – dijo Estela sorprendida.

Las dos chicas cruzaron varios edificios a través de los pasillos colindantes y llegaron a la altura del primer patio. Unos 100 metros a distancia se encontraba la salida del colegio.

-          ¿Te encuentras mejor después de haber hablado con el tutor sobre el tema EVaU?

-          Sí – recalcó ella.

Las dos chicas se quedaron un rato más hablando en la puerta.

-          Debo irme a ensayar – informó Estela.

-          Claro, a ver qué tal va todo en el coro. Seguro que este año nos deleitáis con una actuación formidable. Además, Adam también estará por allí tocando el teclado, ¿verdad?

-          Sí, eso es. Le puedes preguntar más tarde cuando tengáis vuestra cit…digo, salida de compañeros de clase. ¡Pásalo muy bien! Después quiero los detalles.

-          De acuerdo (risas).

-          Llámame más tarde.

-          Lo haré – contestó ella.

Amaya se dirigió hacia su casa caminando porque vivía a escasos quince minutos a pie de su colegio y era un trayecto muy cómodo de realizar. Mientras tanto, comenzó a tararear una de sus canciones favoritas. La cantada por Ana Mena y Xriz, sobre el amor entre un chico y una chica que vive lejos el uno del otro, en ciudades separadas por el mar. Y trata sobre cómo el chico se va desinflando en esa relación porque tiene miedo a ver sufrir a la chica, pero al mismo tiempo se arrepiente de la forma en que se ha comportado con ella, porque por ese motivo principalmente ya no están juntos.

Pensó que en el caso de llegar a mantener una relación de esa clase con alguien a distancia, podría ser más o menos así, ya que ese tipo de relaciones tenían pinta de ser difíciles.

Fue todo el tiempo canturreando hasta que llegó a la puerta de su casa.

-          Hola a todos – saludó al entrar por la puerta. ¿Qué tal ha ido vuestro día?

-          Bien, tranquilo.

-          ¿Y el tuyo? – preguntó su hermana Sara.

-          Bien también. Esta tarde saldré a dar una vuelta.

-          ¿Con quién? ¿con tu amiga Estela? – preguntó Sara.

-          No, con un compañero.

-          ¡Uy! Alguien tiene una cita.

-          No es exactamente eso – trató de aclarar Amaya.

-          Sí, claro…

-          Me voy un rato a la habitación y a cambiarme.

-          Vale, hermanita.

Estela se retiró a sus aposentos. Abrió el armario y se preguntó qué se pondría para la quedada con Alan. Quería estar visible, mona pero no excesivamente arreglada.

Sacó un vestido de franela rosa, pero enseguida lo volvió a dejar en su sitio. Quizá era mejor ponerse la falda negra que llegaba por encima de sus rodillas y combinarla con algún top, por ejemplo, el azul claro y con los pendientes que tenían dos plumas insertadas.

Decidió que se maquillaría un poco: los pómulos los enrojecería con un tono melocotón dorado, el colorete de la gama que tenía en su neceser y los ojos los delinearía con un color negro. Además, añadió una base de maquillaje para proteger la piel de su rostro y que se viera más aterciopelada. Cogió la de factor FP 25 para evitar que la radiación ultravioleta penetrase su piel.

Cuando salió al salón, los silbidos de Sara llenaron el complejo.

-          Fiu, fiu…Pero qué guapa estás.

-          Gracias – contestó en un tono neutro.

-          Me tengo que ir ya, os veré esta noche.

-          Hasta luego, hija, disfruta la tarde – intervino su madre.

 


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