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¿A QUÉ TE PASÓ BUSCANDO? Los vaivenes de la infertilidad

¿A QUÉ TE PASÓ BUSCANDO? Los vaivenes de la infertilidad

20-06-2018

Historias de vida cuento o relato

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¿Hacer el amor y esperar nueve meses para tener un bebé?

No, no fue lo que me pasó. Fue mucho más que eso.

Cuando lo que debería ser tan simple se transforma en el máximo desafío de tu vida, todo cambia.

¿A QUÉ TE PASÓ BUSCANDO? Relata los vaivenes de la infertilidad desde el humor… porque para pálidas y lágrimas en este camino hay de sobra.

Un cómico viaje desde el inicio de la búsqueda hasta hacer realidad el sueño.

Cuando se trata de alcanzar aquello que tanto deseas, no dejes que un “negativo” tenga la última palabra.

(El formato pdf contiene ilustraciones)

Leer primer capítulo

 

Primer capítulo

 Capítulo 1: PLANIFICANDO

            Recuerdo el momento en el que dijimos: Vamos a intentarlo!. Fue una mezcla de adrenalina y entusiasmo, ya estaba decidido y dejaríamos el método de barrera para lanzarnos a la aventura de procrear. De hecho... creo que lo intentamos esa misma noche y sin calcular en que momento del ciclo estaba, nos habíamos cuidado por tanto tiempo que ya me sentía embarazada… que ilusa.

           Lo más irónico de esta primera etapa es que uno recuerda haber evitado el embarazo hasta que las condiciones fueran favorables pensando que al mínimo descuido quedarías y eso sería un problema… Aun no nos hemos casado, no tenemos un puesto de trabajo estable o no terminamos la carrera ni hemos viajado lo suficiente.

            De haberlo sabido antes, pues, no me hubiese estresado algunos meses con pequeños atrasos o podría haber evitado oír la odiada alarma del celular avisándome que era hora de tomar la pastilla anticonceptiva día tras día.

               Volvamos a la parte en la que hemos decidido tener un bebé.

               Nos sentimos los seres más fértiles del mundo, comenzamos a hacerlo como conejos, incluso esos días que no damos más del agotamiento, pero ojo, si estamos cerca de la ovulación, no hay chances que lo pospongamos para mañana!

             Que ingenua te ves cuando empiezas a pensar en detalles minuciosos como: este mes no lo intentaremos, porque de lograrlo, su nacimiento sería en Navidad y es un fiasco!, el niño perdería protagonismo absolutamente (aunque ahorraría en regalos… y la fiesta), o… mejor esperemos a volver de las vacaciones, no quiero ir pensando que debo cuidarme a todo momento y beber con culpa.

              Es muy divertido, al principio, y cada encuentro sexual es una oportunidad de convertirnos en padres que no dejaremos pasar. Sería ideal disfrutar de la “Poca presión” que se interpone entre los dos mientras dure, nunca detectaremos el límite real entre algo de paz y un verdadero estado de tensión. La frase “Bajo estrés” se escribe igual tanto para denotar mucho como poco. Loco, ¿No?

              Los meses empiezan a pasar y nada. La incertidumbre crece y la cabeza no sabe si hacer mea culpa o pensar que el problema es del otro. La expectativa aumenta y los ánimos tienden a estar más caldeados.

            Es cuando recurrimos a nuestro fiel amigo y compañero de ruta, el Dr. Google. Él nos dará un sinfín de motivos para pensar que los dos estamos condenados a la infertilidad eterna y solo un milagro nos ayudará.

              Empezamos a chusmear algún que otro foro, esto es más propio de la mujer, capaz los hombres buscan información a escondidas mientras intercalan una piespeadita al porno y las novedades del futbol. De una forma u otra sentimos la necesidad de recibir una explicación para esto que nos está sucediendo. ¿Estamos rotos sin garantía vigente?

             Las mujeres tenemos una necesidad de expresión instintiva. Es un mecanismo de supervivencia. Hay que contar y hay que escuchar, lo que quiero escuchar, y estaré mejor. Somos consejólogas y metiches por naturaleza… y por evolución de la raza… nos encanta!

              Cuando ya hemos recibido algunos absurdos consejos como: “Relájate, ya se va a dar” y almacenado información poco seria de la web, empezamos a probar los “trucos” para quedar rápidamente.

              Estos consisten en levantar las piernas sobre la pared luego del acto sexual o dejar una almohada bajo las pompis para elevar la cadera. Mejor misionero que arriba nosotras y abstinencia de día por medio para mejorar la calidad de los bichitos…. Pamplinas.

                ¿Y porque no?... Empezamos a probar hiervas milenarias y milagrosas: Maca andina, Onagra más vitamina E, té de Caléndula, Damiana, de Canela y Romero, Verde, de Frambuesa, etc. Nos dará un vientre flojo, algo de asco y acidez pero lo hacemos con fe porque en el foro a Claudia le dió resultado!

             La mayoría aprueba con honores el curso “Métodos caseros de detección de la ovulación”.

            Por ejemplo, nos tomamos la temperatura basal sin movernos de la cama, todos los días a la misma hora, y anotamos las subidas y bajadas… al final nos quedará un dibujo parecido a una arritmia en un electro y lo postearemos para que otras nos digan cuándo ovulamos, o no,... obviamente tarde!

             Si observas que la tempe baja a treinta y seis, no estés triste, puedes levantarte, saltar un rato sobre la cama y volverla a tomar. No será nada fiable, pero capaz te hace sentir mejor, lo mismo que sumergir el termómetro en tu té o tomarla a mitad del día.

             Otra forma de determinar el momento justo, es aprender a identificar un flujo tipo clara de huevo. Comienzas mirando detalladamente, al cocinar, un huevo cuando lo partes. Ni hablar cuando lo notas, pues ni terminas de limpiarte que ya le has mandado un texto a tu marido diciendo: No hay excusas, hoy nos toca!... irónicamente… sigues rompiendo los huevos.

               Recuerda, desde ahora, comprar papel higiénico bonito, suave, perfumado y BLANCO, se harán grandes amigos y pasaran largo tiempo intercambiando miradas.

             Cuando renuncias al termómetro porque no entendías nada (o se te rompió) y tu flujo se parece a merengue de tanto que lo has batido con tus dedos, es que decides hacer una inversión y conseguir los famosos “Test de Ovulación”.

            Es como los juegos de feria donde debes dispararle al patito. Si te gastas todos los tiros y no le diste, nadie te reembolsara el dinero ni te llevarás el premio. Por eso debes elegir bien en que momento hacerlos y cuando ambas línea estén bien marcadas… a bailar la cueca se ha dicho!.  

             Pd: el costo es directamente proporcional a lo irregular que seas.

             Las más atrevidas, intentaran seguir el consejo que leyeron en una nota de internet: Descubre tu periodo fértil tocando el cuello del útero. Introduce un dedo (Limpio please) al fondo y distingue entre duro o blando y largo o corto. ¿Qué me aporta esto? Nada, una “minúscula” pérdida de tiempo, “algo” de ridiculez, la fea sensación de no tener la más puta idea y el consuelo de poder decirnos mentalmente: Que boluda me siento, pero tenía que probarlo!

                 Tachamos los días en el calendario cual preso y marcamos con un circulo el día uno, el supuesto día de ovulación (aquí te juegas un pleno de lotería) y luego rezamos a fuerzas superiores para que no tengamos que marcar nuevamente la visita de la tía colorada.

               ¿Qué pasa con el marido?... El marido al principio está feliz. Mi mujer solo quería que la toque una vez por semana y vamos que ahora quiere casi a diario! Yupi!!!...

             La emoción le dura un rato nomas, luego deseará que te embaraces de una vez por todas.

             Ya cada vez le resulta más tedioso hablar de dietas para la fertilidad, que le prohíbas la cerveza y el cigarro, le hagas comer nueces, tomar vitamina C y que encima al llegar de la oficina y después del partido de futbol con amigos deba hacértelo como perro en celo.

              Aquí es donde comienzan a excusarse como mina: Lo siento amor, me duele la cabeza!

             Si estamos en periodo fértil, no hay tutía y hay que hacerlo, pero después del día veinticinco, cuando ya andamos premenstruales, le echamos Flip a cada rato y el pobre no entiende un pomo. Bruja loca!, te apoda.

             Su cara es un poema cuando lo hacemos ver películas como “Plan B”, esas bien pochocleras que el tanto detesta o cuando le lees fragmentos de “Que esperar cuando estas esperando”. Tú también detestaras esto más adelante, créeme.

             Lentamente la magia empieza a esfumarse. El sexo ya no es espontaneo. Día sí, día no, desde el día diez al día veinte. Es la fórmula matemática antipasión más exitosa del mundo.

             Ni hablar de cuando nos tocó anoche y el marido viene con intenciones al día siguiente. Que ni modo, lo hicimos ayer y hay que mejorar la calidad del esperma, te aguantas y ni intentes mimarte en la ducha que te apago el calefón.

           Vaya rollo, los meses siguen pasando y nada. Además parece a propósito pero no dejas de ver panzotas por la calle y todas tus conocidas se embarazaron JUSTO ahora. Es como una especie de “bullying procreacional”.

              La relación es algo así: cuanto más lo intentes mayor será el número de personas que anuncien su embarazo. Es probable que hasta tu perra se embarace primero y también te de envidia.

            Si buscamos algo que rescatar de estos tiempos seguramente sería el momento “Detox”. Somos conscientes de que vamos a dar vida y necesitamos estar sanas y fuertes.

            Dejamos los vicios (menos el helado y el chocolate), intentamos tomar menos café, comer más verduritas y menos fritos, bajamos por la escalera en vez del ascensor y agregamos un suplemento vitamínico y Ácido Fólico. Si de yapa perdemos algún kilito, alabada sea la conducta.

              Esto es un poco como cuando intentas empezar el gimnasio. Al principio vas con pilas pero a la semana te pesan más las excusas que el atracón de ravioles del domingo. Cuesta… y como.

Sobre todo cuando estamos cenando ensalada y el delivery le acerca una sabrosa piza con fainá a tu marido.

            La distorsión sensorial comienza en este punto y te llevará por un viaje sin retorno hasta el fondo de las más rebuscadas apreciaciones. Serás una eterna esclava de tu cabeza delirante.

            Lees: Si tiene nauseas, vómitos y los senos hinchados, es probable que usted esté embarazada… y enseguida vomitas todo y te sientes como una vedette voluptuosa de Brodway pero solo tenías virus estomacal y un sostén con aro que te queda chico.

            Desde el primer mes hasta… siempre, la ansiedad te perseguirá como paloma de plaza al pan. Aun  menstruabas y ya tenías tu test de embarazo preparado en la gaveta para el próximo mes.

            A diario lo miras, él te mira, una fuerza sobrenatural te ínsita a hacerlo pero luchas con los demonios internos porque sabes que es muy pronto… y lo superas, te convences de que la raya huérfana duele demasiado como para mostrártela intencionalmente…

             …A las horas vuelves a repetir esta secuencia. Somos absurdamente cíclicas con las ideas obsesivas.

            Si estaremos bien cucú que cuando ya podríamos hacerlo nos invade el miedo desproporcionado y pensamos: mejor espero unos días más, no soportaría ver un negativo.

La intriga se comporta como una polilla mental, necesitamos saber! Que si, que no, que lo hago hoy, que mañana, que pasado… y lo analizamos tanto que… nos vino.

            Es cuando te enojas fuertemente y el ciclo Detox termina. Te bebes tres litros de café, tomas cerveza mientras te comes un choripán con papas fritas, te salteas el Ácido Fólico… y retomas.

             Que no te de vergüenza si antes de gastar el test has intentado confirmar tu positivo con las famosas “Fórmulas de la Abuela”. Hay varias como… dejar decantar la orina en un tarro en la heladera y ver si la nube de sedimento flota o se hunde. Echar dos gotas de aceite al pis para ver si se unen rápidamente o dejar un alfiler sumergido toda una noche a ver si se oxida. Perdón por romper tus ilusiones pero estas cosas no funcionan… y Papa Noel tampoco existe, lo lamento.

               Algunas supersticiosas, aficionadas a la hechicería, se arriesgan a probar algunos de los conjuros pro fertilidad. El más conocido es el del huevo bautizado bajo la cama por nueve días que luego entierras pidiendo un hijo a la madre tierra. Mientras no implique sacrificar gallinas o desnudarte en el cementerio a medianoche, ¿por qué no?

            ¿Conoces los métodos de adivinación para saber cuántos hijos tendrás? ¿La cadenita con el anillo de oro o la aguja que pende de un hilo? No sé cómo vencerán la anovulación de mi abuela a la que le pronostican seis hijos y tuvo cuatro.

             Con sus matices, los primeros meses de búsqueda suelen tener su encanto. Si una supiese que llevará más tiempo de lo previsto y las cosas se van a ir complejizando, disfrutaría la preocupación por el moco cervical tanto como una porción doble de torta de chocolate con dulce de leche.... mmm, ya me dió hambre. Si hay algo que no me falta, a diferencia de la fertilidad, es el apetito.

             Vida, en algo la pifiaste: Deberíamos ser más fértiles cuando somos más vieja, más sabias y más estables y no al revés. ¿Verdad?


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