L. G. Sánchez, 1000 años de oscuridad

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Libros publicados

1000 años de oscuridad

1000 años de oscuridad

25-12-2013

Ciencia ficción/fantástica novela

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Ochenta mil años han pasado desde que el ser humano dejó el planeta madre, aquel llamado tierra. El sol, fuente de su luz y de su vida, en su crecimiento natural lo hizo inhabitable. Y finalmente, mutada como una gran estrella roja la terminó engullendo en una inmensa llamarada. Aquel planeta original del ser humano ya no existe. En el corazón de los descendientes del hombre perdurará para siempre el dolor de esta inmensa pérdida. Unos cientos de miles de seres, descendientes de aquel ser humano primitivo, sobreviven en un pequeño planetoide alejados del temible dragón rojizo.

Leer primer capítulo

 

Primer capítulo

- Y bien, dígame.

- Bueno, es por lo del informe.

- ¿Qué informe? – Respondió Buynn con extrañeza mientras se recostaba a un lado del sillón.

- Sí. El informe. Hace diez días le dejé un informe por el procedimiento habitual y...

- ¿Diez días? -Inquirió Buynn.

- Sí, diez días, y yo... en fin, creía que tendría algún tipo de respuesta.

- ¿Esperaba respuesta? – Buynn respondió con desgana. Era un tipo de mediana edad, mas bien regordete. Acostumbraba a golpear la mesa con los dedos de la mano izquierda cuando estaba nervioso y esta vez lo hacía con especial insistencia. - ¿Y.., que nombre tiene ese informe?

- Estudio Poblacional en Largo Plazo- respondió Lome, esta vez con firmeza.

Buynn se tumbó ligeramente sobre el sillón, intentaba aparentar tranquilidad, aunque no podía evitar seguir golpeando la mesa. Observaba a Lome con cierto aire de desprecio.

- Ah, sí, Estudio Poblacional, usted es Vinus Lome. Ya recuerdo. Leí su informe. Y... ¿ Esperaba respuesta?

- Yo...bueno...-  Lome dudó. – Creía que por la importancia del asunto...

- ¿Importancia? - Le interrumpió Buynn. – Usted no decide lo que es importante y lo que no. Y yo tampoco. Si no ha recibido respuesta será porque no la hay. – Se llevó la mano a la barbilla. – Mire..., leí su informe y seguí el procedimiento, lo mandé al nivel tres.

Lome se quedó sin respuesta por unos momentos, el informe fue enviado al nivel superior y la confirmación de esto le produjo una cierta sensación de alivio. Pero no pudo evitar mostrar de nuevo su verdadera obsesión.

- ¿Sin respuesta?

- Sí, sin respuesta. Y ahora señor Lome le tengo que pedir que vuelva a su despacho, tengo una reunión importante y este asunto está aclarado. Continúe con su trabajo habitual y olvídese de asuntos que le puedan distraer.

 

 

 

- Disculpe..., ¿Ha llegado el vuelo 336?

- Sí, los pasajeros están en reanimación, saldrán en unos minutos. Puede permanecer en la sala de espera si lo desea.

- Gracias. Aquí estoy bien.

Tiller se apartó a un lado y pronunció un leve suspiro. – Parece que he llegado a tiempo.- Pensó. Echó un vistazo a su alrededor, dos azafatas vestidas de rojo atendían al público en un vestíbulo demasiado grande para la ocasión. Una docena de personas esperaban distribuidas por el lugar, ninguna estaba sentada.  En las paredes había varias fotografías de gran tamaño, Tiller enseguida las reconoció. Mostraban los edificios blancos y los paisajes grises de La Colonia, en ninguna se veían personas, tampoco había ni rastro de actividad. La Colonia era la base permanente en el planeta Zyo, Tiller no sabía exactamente la función de la base, lo que si sabía era el tiempo que Mindy había pasado allí. – Dos años y dos meses.- dijo, susurrándose a si mismo.

Mindy había pedido el traslado a La Colonia hacía ya cuatro años, un año después le fue concedido un puesto administrativo en el departamento técnico de la base. Era un puesto importante y partió hacia Zyo. Tiller comunicaba regularmente con Mindy y sabía de lo feliz que era en su nueva vida, le gustaba su trabajo y no  le molestaban en exceso las incomodidades de la base. En su última comunicación le comentó que volvería unos días para verle.  Tiller se alegró enormemente, aunque en el fondo tenía  una incómoda sensación.

 

 

El despacho de Lome consistía en una mesa, una silla y un ropero de pié. Sobre la mesa una pequeña planta en una maceta y una fotografía en un marco plateado le daban algo de humanidad al lugar. Su despacho y cuarenta y dos iguales constituían el departamento de Control Poblacional de Nuevo Mundo. El departamento se encargaba de la planificación  y el control de la actividad humana, decidía cuantas personas se destinaban a zonas de nueva construcción y la cualificación necesaria de cada una, así como controlar los mismos parámetros en zonas habitadas. Diseñaba igualmente la retirada de zonas en proceso de abandono atendiendo a una planificación y a una reutilización humana coherente. Un mes después de su encuentro con Buynn, Lome visualizaba en su retina datos sobre la retirada de la región minera de Aythus, comprobaciones rutinarias como tantas veces. De repente una imagen se sobrepuso a la anterior, era una mujer joven.

- ¿Señor Lome?

- ¿Si?

- Tengo una comunicación para usted con prioridad dos, ¿desea verla ahora?

- Sí, gracias.

La imagen de la joven dejó paso a la de un hombre de mediana edad, unos sesenta años, tenía la cara agradable y los ojos oscuros.

- Hola, esto es un mensaje con prioridad de segundo grado para Vinus Lome. Represento al departamento de energía, tenemos una vacante de nivel tres en una de nuestras secciones. La computadora nos ha indicado que usted es el más capacitado para el puesto. Hemos consultado con sus superiores y han dado su aprobación. Mañana es su ultimo día en Poblacional, recoja sus cosas y despídase de sus compañeros.. Le doy mi enhorabuena.-

Cuando la  imagen desapareció de su retina Vinus se puso de pié de un salto. Se echó las manos a la cabeza y se volvió a sentar. En su cara se reflejaba una sensación de tremenda felicidad. - ¡Bien! ¡Bien! ¡Bien! – Susurró.

 

- ¡Hermanitooo....!- La llamada resonó en los oídos de Tiller con un acento familiar.

- ¡Mindy! – Tiller caminó hacia ella sin disimular una enorme sonrisa de felicidad. Cuando llegó a su lado le dio un abrazo. – Estas igual que siempre, no has cambiado, me alegro mucho de verte, ¿te llevo la maleta?

-  No hace falta Till, no pesa nada – Mindy levantó la maleta con un brazo y la balanceó levemente. –Sólo llevo algo de ropa,  ¿cómo estás?-

- Bien.

- ¿Y Pezzy? Bien, todos bien.-  Tiller señaló la salida con un leve gesto con la cabeza. – Por aquí Mindy. ¿Como estas tu?

- Bien, pero un poco mareada, siempre que viajo en cápsula me pasa, no me sienta bien la reanimación.

- ¿Y por qué no has venido despierta? Dicen que las vistas de Zyo y de Gran Norus desde las naves son fabulosas.

- Y lo son, disfruté de ellas en el viaje de ida. También el planeta Minos es digno de verse , realmente bonito, pasamos entonces cerca de su órbita. Lo malo es que el viaje dura unas treinta y cinco horas, y se hacen muy largas, incluso usando las salas de ocio es muy pesado.

Entraron en una pequeña sala de paredes azuladas con una puerta metálica al fondo. Tiller se acercó a ella. – Valle de Geys, dos personas. – Luego se giró hacia su hermana. – Enseguida estaremos en casa.

- Echaba de menos los transportes de Nuevo Mundo, en La Colonia no tenemos, hay que ir andando a todos los sitios. ¿Vamos?

La puerta se abrió y entraron, era un receptáculo de unos 20 metros cuadrados de forma alargada, estaba iluminada con una cierta tonalidad amarilla. Tenía una decena de asientos unidos a las paredes por la parte de atrás, dos estaban ocupados, uno por un hombre y el otro por una mujer. El hombre miró a Tiller y le dedicó una pequeño sonrisa, él respondió con un leve gesto con la mano. La puerta se cerró y la luz cambió a un tono verdoso,  ya estaban desplazándose aunque ellos no notaban nada. Ambos se quedaron de pié.

- Llegaremos en unos pocos segundos. - Dijo Tiller con media sonrisa.

 

Cada día Vinus recorría el holl del departamento de energía, cogía el ascensor hasta la planta tercera y entraba en el tercer despacho del pasillo. Como cada jornada se sirvió una taza de café antes de comenzar su rutina diaria. Era un trabajo tranquilo y agradable. Disfrutaba del café mientras repasaba mentalmente los asuntos del día. Pero el día 543 de su estancia en energía fue un tanto especial.

!Clap. Clap! - Alguien golpeó la puerta del despacho. Vinus se sorprendió.

- Paseee. - La puerta se abrió.

- Hola Vinus. ¿ Puedo entrar?- Era Masfler Tonkin, compañero de trabajo de Vinus.

- Venga pasa! - Masfler llevaba en energía mucho tiempo. Era simpático pero no caía bien a Vinus.

Masfler entro y se sentó. - Te tengo que pedir una cosa Lome.- Vinus asintió con la cabeza.

- Mañana tengo asignada una salida. - Dijo sin mirar a los ojos a Vinus - Y ... bueno..me ha surgido un asunto personal. Un...

-  ¿Donde es?

- Buenooo, cerca de las praderas de Mobher.

- Iré yo Masfler, no te preocupes. - Dijo Vinus forzando una sonrisa.

Masfler se levantó de golpe. - Gracias Vinus. No sabía cómo pedírtelo. Ya sé que está lejos. Te debo un favor.

- No te preocupes. Transfiéreme los archivos.  Yo me hago cargo.

 

 

-!Valle de Geyss!- Una voz profunda inundó el vehículo. La puerta se abrió.

-Venga Mindy. Es por aquí.-

Mindy siguió a su hermano.

-¿Estará Pezzy en casa?

- Creo que no. Tenía cosas que hacer.

- Tengo muchas ganas de verla.

Pezzy Gimfol era la pareja de Tiller. Mindy y ella se conocían desde niñas.

 Avanzaban por una galería con apartamentos a ambos lados. Todas las puertas estaban cerradas. La luz era tenue y azulada. Se encendía a cada paso y se apagaban paulatinamente detrás de ellos según avanzaban.

- Aquí es.- Proclamó Tiller. Una de las puertas se abrió. La estancia interior comenzó a iluminarse con un azul verdoso. Entraron y la puerta se cerró tras ellos.

¿Que te parece Mindy? - La estancia era de una sola habitación, varias sillas bajas  rodeaban una mesa alargada. En las paredes varias repisas contenían algunos objetos de adorno y varias fotos. En una fotografía se veía a Mindy y Tiller sonriendo rodeados de otras personas.

-Fantástico. Mi apartamento en la colonia es la mitad de pequeño.

-¿Te apetece dormir un poco?

- La verdad es que no.- Respondió Mindy al tiempo que se sentaba en una de las sillas.

- Pezzy llegará en una hora más o menos. ¿Que tal todo?

-Bien.

-Nos tenías un poco preocupados. - Tiller también se sentó.- Nos sorprendió cuando nos avisaste que venías.

-Sí. Lo entiendo. Pero no te preocupes. Estoy bien. Vengo unos días y luego regresaré.

- O sea, es una simple visita Mindy ¿no?

-No exactamente. Es importante que hable con Pezzy.

 

 

!Precioso!  - Masculló Vinus sin abrir los labios mientras observaba la gran cúpula de cristal oscuro. Estaba en una de las praderas de Mobher, sentado en un banco y mirando hacia arriba. El gran sol se transparentaba a través de la cúpula y daba al lugar una iluminación ligeramente rojiza. En el exterior el calor y los rayos nocivos hacían imposible la vida, pero en el interior una temperatura agradable y un aire limpio y respirable permitían a Vinus disfrutar del paisaje.

Se puso en pié de repente y  exclamó -!Ale hopp!- Miró a su alrededor contemplando las inmensas praderas de césped verde. Sólo una veintena de personas paseaban por el parque a esa hora y ninguna se fijaba lo más mínimo en él. Se dirigió hacia un grupo de árboles, lo rodeó. Al otro lado encontró lo que andaba buscando, la entrada de un ascensor. Comprobó que el lugar coincidía con la imagen que visualizaba en su retina y pensó para sí -!Aquí es¡ La puerta se abrió automáticamente y entró en el ascensor.

!Nivel uno!- Dijo con suavidad. La puerta se cerró y se volvió a abrir. El paisaje verde rojizo había desaparecido y en su lugar había un pasillo estrecho con puertas a ambos lados. Vinus tenía una expresión de extrañeza en la cara.

¡Nivel seis!- De repente un escalofrío invadió su cuerpo.

 

 

De repente la puerta se abrió, al otro lado apareció la figura de una mujer joven, llevaba una caja metálica en las manos. - !Mindy! - Dijo.

- !Pezzi!

- ¿Ya estas aquí?  - Pezzy dejó la caja en la mesa, luego se acercó a su amiga y la dio un abrazo. - !No has cambiado nada!

-! Tu tampoco! - ¿Cuanto hacía que ..?

- Unos dos años. - Interrumpió Pezzy al mismo tiempo que se sentaba al lado de la mesa.  - Como nos alegramos de verte.

- Dos años. Como pasa el tiempo chicos. Parece que fue ayer la última vez que nos vimos.

- ¿Que tal todo Mindy? Preguntó Tiller.

- Bien, bien.

- ¿Bien? ¿Seguro? Nos tenias un poco preocupados.

-¿Por que? - Respondió Mindy.

Pezzy se inclinó ligeramente hacia delante . - Pues no sé. Cuando nos dijiste que venias te notamos preocupada.

Mindy se sentó también. Fijó la mirada en su hermano y se quedó en silencio unos segundos. - Si. Bueno. Quería deciros algo. Más bien avisaros.

-¿Avisarnos?- Dijo Pezzy.-¿De que?

Mindy se puso de pié y exclamó con voz nerviosa - Arriba, en la Colonia, se prepara una sublevación.


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