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Equilibrium

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04-09-2019

Contemporánea didáctico

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La radiación electromagnética artificial generada por las líneas eléctricas, telefonía móvil inalámbrica, WI-FI o electrodomésticos envuelve nuestra vida diaria. En la última década ha aumentado de manera exponencial en los centros urbanos, sin contar la que se recibe en los hogares. Aunque no se aprecie, sus efectos son acumulativos y pueden dañar la salud, especialmente la de los niños y jóvenes. A pesar del mal que le hace a las células del organismo, dicha radiación envuelve el planeta, y nuestro cuerpo tiene que luchar contra ella 24 horas al día, todos los días, toda la vida... Eso tiene como resultado que nuestro sistema homeostático, principal encargado de mantener el equilibrio general de nuestro organismo (sistema inmunológico, temperatura corporal, etc), no funcione como debería causando trastornos emocionales y enfermedades crónico degenerativas desconocidas hasta hace pocos años. Pero gracias a la Medicina Homeostática, conocida como la cura energética del siglo XXI, el sistema homeostático puede volver a su correcto funcionamiento eliminando así esos trastornos y enfermedades causadas por el impacto oxidativo de la radiación electromagnética, consiguiendo así un equilibrio entre mente y cuerpo, y devolviendo la salud a las personas.En este libro te explico la consecuencias y efectos dañinos de la radiación electromagnética, y cómo la Medicina Homeostática puede ayudarte a lograr el equilibrio físico, biológico, emocional y energético de tu organismo.

Leer primer capítulo

 

Primer capítulo

¿CÓMO NOS AFECTA LA RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA?

 

     La radiación electromagnética artificial generada por las líneas eléctricas, telefonía móvil inalámbrica o electrodomésticos envuelve nuestra vida diaria. En la última década ha aumentado de manera exponencial en los centros urbanos, sin contar la que se recibe en los hogares. Aunque no se aprecie, sus efectos son acumulativos y pueden dañar la salud, especialmente la de los niños y jóvenes.

     Los efectos inducidos por las radiaciones electromagnéticas pueden ser térmicos y atérmicos, que son los que generan un mayor riesgo al producir cambios biológicos. Se calcula que entre un 5 y un 10% de la población es electrosensible y entre los síntomas más frecuentes aparecen dolores de cabeza, insomnio, irritabilidad, depresión o mayor riesgo de cáncer, según reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS). La radiación electromagnética emana de aparatos como radios, computadoras y hornos que usamos a diario. Pero, ¿cuáles emiten qué? Y ¿qué riesgos implican? Empecemos con lo básico.

 

 

   La luz que vemos es una onda de campos eléctricos y magnéticos vibrantes. Cada tipo de radiación tiene un uso práctico. Pero en dosis altas, pueden ser perjudiciales para nuestro cuerpo. La radiación electromagnética causa efectos biológicos en el ser humano, pero no necesariamente son perjudiciales. Por ejemplo, cuando escuchas música hay un cambio biológico que no afecta al organismo, pues éste tiene la capacidad de compensar el efecto.

     Sin embargo, cuando el cuerpo se expone a las ondas electromagnéticas y el efecto biológico se sale del rango normal, afecta la salud. De acuerdo con el informe científico sobre El Efecto de los Campos Electromagnéticos en el Sistema Endocrino Humano y Patologías Asociadas, se han dado casos de cáncer de mama, leucemia y tumores, esclerosis, pérdida de memoria, cáncer cerebral, trastornos cardiopulmonares: taquicardia y tensión arterial y reducción de glóbulos rojos en la sangre.

     Aunque las grandes compañías no aceptan que los aparatos electrodomésticos, teléfonos o computadoras afectan la salud, se están analizando estudios en los que las consecuencias tardan 10 o 20 años en aparecer. Es prácticamente imposible eliminar la exposición a las ondas electromagnéticas, pero hace apenas unos pocos años, se descubrió un tipo de tratamiento que puede bajar considerablemente la exposición a este tipo de radiación, del cual hablaremos más adelante.

     La tecnología ha venido a revolucionar la vida del ser humano, literalmente. Y es que no solo se trata de aparatos novedosos, sino que cada vez aumenta la radiación a nuestro alrededor. Una radiación electromagnética es todo aquel proceso en el que se emite energía, en forma de ondas y partículas materiales en el espacio. Para diferenciarlas se tiene que tomar en cuenta su frecuencia: entre más grande, mayor es su energía. Las ondas son vibraciones que se desplazan en el vacío a velocidad de la luz y prácticamente fuera del alcance de la vista humana.

     Existen radiaciones que son inofensivas para los seres vivos. Son las llamadas no ionizantes. No representan ningún peligro porque los enlaces atómicos no se rompen y mantienen a las moléculas unidas. Son ondas electromagnéticas. Por lo general nos exponemos a las ondas de radio AM y FM, microondas, radiación infrarroja, ondas y radiación ultravioleta. En el extremo opuesto encontramos las radiaciones ionizantes en las que los átomos se rompen y se ionizan las células que provocan daños irreversibles a la persona e incluso la muerte. Estas radiaciones surgen en la desintegración de los átomos inestables de sustancias radiactivas (por ejemplo, el uranio). Son básicamente tres tipos de radiación: alfa, beta y gamma.

 

Alfa (α): Son poco penetrantes y pueden pasar por una hoja de papel. Esto es sumamente perjudicial porque significa que, una vez que impregnan un sitio, van a contaminar cualquier alimento o bebida que se encuentre cerca. Con solo tocar o ingerir alguno de esos alimentos se rompen las moléculas.

 

Beta (β): Es mucho más penetrante que la alfa y puede pasar por una capa de aluminio. Sin embargo, es menos peligrosa.

 

Gamma (γ): Son muy penetrantes y de origen nuclear, así que se necesita de bloques gruesos como el hormigón para que pueda pasar.

 

Efectos dañinos:

 

     La radiación electromagnética causa efectos biológicos en el ser humano pero no necesariamente son perjudiciales. Por ejemplo, cuando escuchas música, bailas o lees un libro hay un cambio biológico que no afecta al organismo, pues este tiene la capacidad de compensar el efecto. Sin embargo, cuando el cuerpo se expone a las ondas electromagnéticas y el efecto biológico se sale del rango normal afecta la salud. De acuerdo al informe científico sobre el efecto de los campos electromagnéticos en el sistema endocrino humano y patologías asociadas, se han dado casos de:

 

Cáncer de mama, leucemia y tumores

Esclerosis

Pérdida de memoria

Cáncer cerebral

Trastornos cardiopulmonares: taquicardia y tensión arterial.

Reducción de glóbulos rojos en la sangre

 

     Asimismo, también se pueden presentar otros trastornos que pueden considerarse leves como:

 

Problemas en la visión: cataratas y pérdida de vista.

Problemas de desarrollo en los niños

Hipertensión

Fatiga

Trastornos neurológicos: confusión mental, irritabilidad, dolor de cabeza e insomnio

Dolor en las articulaciones

Problemas reproductivos: alteración del ciclo menstrual, abortos, infertilidad

Dermatitis y alteraciones cutáneas

 

      ¿Cómo reducir la radiación electromagnética? Aunque las grandes compañías no aceptan que los aparatos electrodomésticos, teléfonos o computadoras afectan la salud se están analizando estudios en los que las consecuencias tardan 10 o 20 años en aparecer. Es prácticamente imposible eliminar la exposición a las ondas electromagnéticas pero sí se puede reducir con algunas indicaciones:

 

Apaga y desconecta los aparatos que no se utilicen.

Es recomendable cargar el aparato y luego desconectar. Si es necesario que esté conectado mantén el enchufe lejos del cuerpo.

Si utilizas un calentador o ventilador ponlo, por lo menos, a un metro de distancia de las camas.

Evita el uso de mantas eléctricas.

En cuanto a las lámparas de escritorio, es importante que tengan focos incandescentes.

Cuando calientes algo en el horno de microondas mantente alejado hasta que termine el proceso.

Aléjate del televisor, pues genera ondas a su alrededor.

Apaga el bluetooth si no lo necesitas.

Evita los lugares cerrados con aire acondicionado.

No pongas la lavadora o secadora cerca de la habitación, pues la radiación pasa la pared.

Las personas más propensas a sufrir los efectos de las radiaciones son los niños, mujeres embarazadas y personas mayores.

Reduce el uso de los teléfonos celulares sobre todo en niños menores de 14 años.

 

     ¿Sabías que esta contaminación electromagnética se ha incrementado solo en la última década un trillón de veces? ¡Sí, un trillón de veces! La nada despreciable cifra de un millón de billones. Un 1 seguido de 18 ceros (1.000.000.000.000.000.000). Y es una estimación a la baja, bastante optimista. Hay decenas de miles de estudios (y continuamente van saliendo otros nuevos con más datos y más completos) de renombrados científicos, médicos, investigadores y epidemiólogos de todo el mundo que confirman que estas radiaciones a las que estamos sometidos las 24 horas del día están provocando estragos en nuestra salud. Todo esto se ha publicado en las más prestigiosas revistas científicas y está al alcance de quien los quiera leer.

     Tal es así, que ya no cabe ninguna duda al respecto. Si acaso, todavía no se sabe a lo que podría llegar (ya que los efectos a largo plazo y al ser acumulativo todavía no se pueden cuantificar). Pero con lo que hay sería más que suficiente para echarse a temblar y tomar medidas drásticas urgentes para intentar solucionar este gravísimo problema de salud en el que nos hemos metido. Estos estudios científicos relacionan la contaminación electromagnética con efectos altamente perjudiciales para la vida y enfermedades graves como: fragmentación del ADN, el cáncer, la leucemia infantil, las arritmias, la trombosis y otras afecciones cardiovasculares y del sistema nervioso, así como con las enfermedades autoinmunes, el insomnio, la tensión alta, la electrosensibilidad o síndrome de las microondas, la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, la esclerosis múltiple, la hiperactividad infantil, el Alzheimer, la infertilidad, etc.

     Quizás lo más grave sea la fragmentación del ADN. Estudios confirmados y experimentos en ratas demostraron que con la exposición a telefonía móvil las ratas demostraban claramente fragmentación en las células del cerebro, lo que a su vez provocaba esterilidad, cáncer, deterioro del sistema inmunológico y podría predecir daños genéticos a las futuras generaciones. Se sabe y existe gran preocupación porque en los últimos años la calidad del esperma en los hombres de todo el mundo ha caído de una manera asombrosa y esto tenía desconcertada a la comunidad científica. Ya se sabe que existe relación en la esterilidad masculina y la contaminación electromagnética. Se han hecho estudios y se estima que en países como Italia de seguir así la cosa en unos 50 ó 100 años será imposible tener hijos de forma natural.

      ¡Todos somos electrosensibles! y ya también se ha demostrado que esta contaminación electromagnética es acumulativa. Nos estamos envenenando cada día un poco más. Ya hay miles de personas en todo el mundo que están padeciendo las consecuencias y el resto simplemente no nos hemos dado cuenta. Pero que quede claro, que nos afecta a todos, aunque algunos sean más resistentes y todavía no noten sus efectos de manera clara. De esto no se escapa nadie. Y los que peor lo tienen son los niños porque su cerebro y sus defensas están todavía en formación y se sabe que les afecta el doble que a los adultos.

     Eso es lo que sucede con algo que todos los días, prácticamente en todo el mundo, utilizamos: el WI-FI. Muchas personas usan una señal WI-FI en su oficina, en sus hogares, incluso muchos no desconectan el WI-FI ni siquiera mientras duermen en la noche. Pues déjame decirte que el WI-FI es algo muy dañino. No lo vamos a poder eliminar, pero al menos deberíamos informarnos y hacer lo posible por protegernos de sus consecuencias, pero sobre todo para proteger a nuestros niños del daño que puede causar al sistema nervioso que controla el metabolismo de nuestro cuerpo. Está sobradamente demostrado, que cuando una persona entra en un área donde hay una señal de WI-FI, aumenta el ritmo cardíaco, aumenta la presión sanguínea y aumenta los niveles de glucosa. El WI-FI es necesario porque tenemos que vivir en un mundo donde nadie puede prescindir de su teléfono celular, su Tablet o su laptop (computadora portátil), todo ello conectado a Internet. Pero todo lo que puedas hacer para evitarlo, sobre todo para evitar el daño a tus hijos, merece que se haga.

     La doctora Magda Havas, que tiene un doctorado en investigación, es la persona en el planeta tierra que más investigación ha realizado sobre la contaminación electromagnética por WI-FI. Tiene cientos de estudios sobre los daños causados por las ondas WI-FI. En sus estudios, la Dra. Havas, demuestra que las ondas WI-FI pueden producir alteraciones en las células que pueden causar daños al sistema nervioso, puede aumentar la presión sanguínea, incrementa la glucosa, enfermedades degenerativas, mal aprendizaje en los niños, déficit de atención, e incluso cáncer.

     Otro estudio realizado por el Dr. Om Ghandi. Como puedes ver en la imagen de la izquierda, hay tres cráneos. La parte amarilla y anaranjada, son ondas electromagnéticas que entran dentro del cráneo. En el cráneo adulto, como es más grueso, las ondas penetran solamente un tercio del total, mientras que en el cráneo de un niño de 10 años, al tener el cráneo menos grueso, penetran un 50% del total. Pero lo más preocupante, es que esas mismas ondas, penetran casi un 90% en el cráneo de un niño de cinco años, ya que su cráneo es muy delgado. Entonces, queda muy claro que quienes más están en peligro con las ondas WI-FI son los niños.

     Un dato interesante para tener en cuenta, es que fue Suiza el país que inventó la Internet. Cuando la inventaron, los primeros en utilizar la Internet fueron los ejércitos, sobre todo el de Estados Unidos. Más tarde, la Internet se hizo tan popular, que hoy en día todo el mundo utiliza la Internet. Y Suiza creó una compañía llamada SwissCom. Esta compañía, controla toda la Internet en Europa, y el gobierno suizo tiene el 52% de las acciones, por lo tanto, es quien tiene la última palabra en la toma de decisiones de SwissCom. El gobierno suizo se dio cuenta de que el WI-FI era perjudicial para la salud. Así que, en Suiza sacaron una ley donde prohíben en las escuelas tener WI-FI. La compañía SwissCom, sabiendo que las ondas WI-FI podían matar a los niños suizos, le proveyó a todas las escuelas internet gratis, a cambio de que en las escuelas se instalara fibra óptica en lugar de WI-FI. La fibra óptica es una forma de enviar la información de internet utilizando un haz de luz en lugar de ondas electromagnéticas.

     Todo el organismo humano está controlado por ese sistema nervioso central autónomo, ubicado en el cerebelo (la nuca) y bulbo raquídeo. Estamos rodeados de ondas elctromagnéticas por todas partes, y como el sistema nervioso del organismo va desde el cerebro por todo el cuerpo, no hay ninguna parte de tu cuerpo que no esté conectada de algún modo a él.  Eso significa que somos una antena viviente. Eso quiere decir que, aunque te pusieras un casco, no te podrías proteger de la radiación electromagnética, porque todo tu cuerpo es una antena eléctrica, porque todo lo que circula por el sistema nervioso son ondas eléctricas.

    Veamos ahora cómo las ondas electromagnéticas afecta al sistema nervioso simpático (que no tiene nada que ver con ser agradable…) también llamado sistema nervioso excitado.      El cuerpo humano está formado por células, y esas células tienen una mitocondria que produce la ATP (Trifosfato de Adenosina), y esa ATP es la que produce la energía. Y esa energía logra que haya movimiento. Y ese movimiento, como por ejemplo el movimiento del corazón, es lo que llamamos vida. Es decir que, sin ATP no hay movimiento, y sin movimiento no hay vida. Así que, para que esas células funcionen correctamente, dependemos del metabolismo y del sistema homeostático. Todas las células, están conectadas al sistema nervioso. Y en un estudio muy reciente, se descubrió que las células tienen un pequeño conducto al que han llamado VGCC (por sus siglas en inglés, en español sería Compuerta de Voltaje del Canal de Calcio). En ese estudio descubrieron que todas las células tienen una compuerta de voltaje de canal de calcio, que es una especie de mecanismo que abre una puerta en la célula para que entren los iones de calcio. Lo que excita el sistema nervioso, lo que causa una contracción, lo que causa un espasmo muscular, lo que causa que no puedas dormir, es que hay un exceso de calcio en las células. Cuando entra demasiado calcio dentro de la célula, ésta se sobre excita, sobre excita el sistema nervioso, y deja de producir ATP. Entonces, lo que descubrieron en ese estudio, que es lo que dispara que se abran esas compuertas, son los campos electromagnéticos. ¿Y cómo entran? Pues entran por inducción. Y esas ondas son las que causan insomnio, mala circulación, dolores de espalda, etc. Cuando una persona entra en un área donde hay ondas electromagnéticas, como las del WI-FI, le sube el ritmo cardíaco y la presión, como dijimos antes. Pero cuando sale de la zona donde hay esas ondas, el ritmo cardíaco y la presión, se estabilizan.

     Hablemos ahora sobre la nueva tecnología 5G.

     Desde hace poco se ha lanzado la tecnología 5G en algunas ciudades de Estado Unidos: Sacramento, Houston, Indianápolis y Los Ángeles, y los habitantes de estas ciudades ya están experimentando las primeras consecuencias de la instalación del 5G. Dentro de poco, habrán muchas más ciudades utilizando esa nueva tecnología que irá invadiendo todo. Las pequeñas torres con celdas 5G, emiten frecuencias cientos de veces más altas que las torres de telefonía actuales, y ya se han empezado a notar las consecuencias…

  En el área de la ciudad de Sacramento se han reportado náuseas, dolores de cabeza y dolores en el pecho, y estos síntomas no han hecho más que empezar, ya que la empresa Verizon Communications (encargada de instalar esta tecnología en esas ciudades), está operando entre 28 y 39 Ghz. Para quien no lo sepa, el 4G actual, opera generalmente entre 1 y 3,8 Ghz, pero el 5G opera con un espectro de frecuencia mucho mayor que el 4G, de entre 30 a 300 Ghz de máxima potencia. Y puesto que las ondas del 5G son mucho más pequeñas y muy difíciles de transportar, es que tienen que instalar celdas (pequeñas antenas en forma de cajas) en cada esquina de todas las ciudades irradiando nuestras cabezas. Como hemos explicado antes, está científicamente comprobado que las ondas electromagnéticas que emiten por debajo de 1 Ghz causa varios problemas de salud: cáncer, defectos de nacimiento, trastornos de sueño, problemas de memoria y enfermedades cardiovasculares, entre otras. Y se cree que este tipo de ondas electromagnéticas están vinculadas con la creciente ola de infertilidad que se está viendo en todo el mundo.

     Un estudio llevado a cabo en 2015 por la Universidad de Ciencias Médicas de Zanján, en Irán, probó científicamente las consecuencias de las frecuencias de ondas electromagnéticas en un espectro de 2,45 Ghz. Este estudio demostró que los animales expuestos a este tipo de frecuencias entre 1 y 7 horas, mostraban una disminución en los parámetros del esperma. Este estudio demostró que, incluso una pequeña exposición al WI-FI dañaba los espermas de los ratones, incluso llegó a la conclusión que, la exposición directa o indirecta a esta radiofrecuencia de banda ancha, desempeñaba un papel predominante en la disminución de la infertilidad global, entre otros muchos factores. Si la actual tecnología 4G ya nos está afectando, ¿qué va a pasar cuando el 5G opere en frecuencias mayores a 60 Ghz? ¿Nos freirán el cerebro? Pues de hecho, ya lo hacen. Cabe mencionar que nuestro actual WI-FI con 4G, usa la misma frecuencia que usan los hornos microondas para cocinar los alimentos, lo único que diferencia uno de otro, es la manera de concentrar las microondas. Y según se van implementando estas tecnologías y las compañías van jugando con las frecuencias, los perjudicados somos nosotros. Como siempre. 

     Cada vez que nos conectamos a Internet, enviamos un SMS, descolgamos una llamada o comprobamos el estado de las redes sociales, un sinfín de campos electromagnéticos se encuentran a nuestro alrededor. Cualquier materia, tanto una pared como nuestro propio cuerpo, absorbe esa radiación. El auge de las comunicaciones inalámbricas ha propiciado la ingente exposición del ser humano a esta contaminación electromagnética. Nadie puede escapar a su influjo. Las antenas, las zonas WI-FI, el Bluetooth: las ondas se encuentran en todas partes y a todas horas. Y lo peor es que se han superado con creces los límites de emisión saludable.

     Porque, con el nacer de la telefonía en la década de los ‘80, se fundaron diversos organismos para investigar sus efectos en la salud. Dado que los resultados no fueron del todo positivos, se tomaron precavidas medidas, estableciendo unos niveles máximos de exposición electromagnética. Sin embargo, el descontrol del mercado, la necesidad del consumo y el fiero deseo de enriquecimiento, ha superado y paralizado la revisión de estos límites. Ni a los organismos internacionales ni a las empresas, les interesa obstaculizar la consolidación de la telefonía móvil e inalámbrica. Incluso en 2011, la OMS emitió un informe negando cualquier vínculo entre los celulares, las ondas y el cáncer, a pesar de que estudios privados sostienen lo contrario, tal y como veremos a continuación.

     Dado que la exposición a las redes inalámbricas y de telefonía es algo global y no individual, los registros poblacionales sirven de testimonio para conocer los efectos de la contaminación electromagnética en la salud. Las estadísticas señalan que las personas que viven a menos de 400 metros de una antena de telefonía móvil, presentan el triple de posibilidades de padecer cáncer. En estas zonas, curiosamente, la esperanza de vida es diez años menor que en otras regiones.

     Los campos electromagnéticos de las antenas de telefonía pueden provocar el denominado Síndrome de las microondas.  Pero ¿de qué enfermedades que pueden provocar estas tecnologías nos hablan los científicos de este grupo de trabajo? El informe dice que hay pocas dudas sobre que la exposición a los campos electromagnéticos causa leucemia infantil. Existen evidencias de que otros tipos de cánceres infantiles pueden estar causados por los campos electromagnéticos, explica este estudio. Pero parece que no hay mucho interés en asegurarse pues también comenta que hay que hacer más estudios al respecto. La población que ha utilizado un teléfono móvil durante diez años o más tiene altas posibilidades de desarrollar un tumor cerebral maligno. Estudios realizados sobre mujeres en su puesto de trabajo sugieren de una forma bastante contundente la evidencia de que los campos electromagnéticos son un factor de riesgo para el cáncer de mama.  Pese a las evidencias de que los teléfonos móviles pueden provocar leucemia infantil las compañías realizan publicidad de los mismos destinada a los más pequeños.

     Hay una enorme evidencia de que una exposición prolongada a estas radiaciones puede provocar Alzheimer. Y también existen pocas dudas de que los teléfonos celulares afecten a la actividad eléctrica del cerebro. Se desconoce qué efectos puede provocar esto sobre el sistema nervioso de los niños, que están en edad de crecimiento, y cuyas manifestaciones nocivas tardan años en aparecer. También el ADN puede dañarse, incluso a niveles de seguridad más bajos de los existentes. Niveles muy bajos de exposición pueden llevar a las células a producir proteínas del estrés. El trabajo científico habla de una evidencia substancial de efectos nocivos en el sistema inmunológico.   

     En resumen, los seres humanos estamos expuestos a millones de radiaciones malas y buenas. No obstante, lo único que podemos hacer es tratar de reducirlas siguiendo las recomendaciones expuestas en el artículo. Y es que, aunque tal vez ahora no vemos el problema, las consecuencias ya se están dejando notar en trastornos como el estrés, la ansiedad o la depresión, producidos mayormente por el efecto de la radiación electromagnética en las células del organismo y principalmente en el cerebro.

     ¿Suena aterrador? Debería, porque realmente lo es. Pero no desesperes, que para eso existe la Medicina Homeostática.

 

 

 


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