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claraboyas de metacrilato

claraboyas  de  metacrilato

03-06-2013

Poesía poesía

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El aprendiz de poeta.

 

 Hace años que conozco a Diego. A los dos nos une una desmedida pasión por las letras. Una pasión que nos esclaviza y nos exige libertad;  tiempo que hurtamos a nuestros diversos quehaceres diarios a cambio de una promesa. A los dos, sin embargo,  nos parece suficiente. Porque escribir es para Diego un acto de disidencia; una íntima rebeldía que toma la forma de versos quebrados, en absoluta libertad dispuestos, atendiendo no tanto a una forma precisa como a la inteligencia de un sentir preciso. Estos poemas tienen la forma de una geografía particular que nos obliga a detenernos en cada hito y reflexionar sobre la dirección que nos indican; el impulso o sentimiento que subyace en cada palabra. Una geografía del instante, también, ya que el tiempo interior del poeta está presente en la mayoría de ellos y es, del mismo modo, nuestro tiempo pues el autor hace confluir ambos  en el poema. El tiempo de la felicidad bajo el sol del estío; el tiempo que siembra tedio en los espacios laborales; el tiempo que refulge con el tacto cálido del hogar;  el tiempo, en definitiva, que es un caleidoscopio que guarda para cada uno de nosotros una distinta mirada: una felicidad, un tedio, un hogar.  Poemas que celebran la vida sin obviar los claroscuros; poemas engendrados por la mano y el corazón y la cabeza de un hombre nel mezzo del cammin de nostra vita; poemas como equipaje necesario para la travesía vital. Poemas en los que Diego nombra a otros poetas; luces que iluminaron el sagrado instante de la creación; substancia que contribuyó a la alquimia verbal y alentó su trabajo de disidencia artística.  Para nosotros esos poetas son señales que nos iluminan el camino recorrido por el lector Diego antes de hacerse a la mar; antes de comenzar su propio camino de escritor de versos. 

Ahora ha decidido, por fin, reunirlos y darlos a conocer. Es una buena noticia para todos los que amamos la palabra escrita; los versos traídos por el poeta desde las fronteras del lenguaje. Algunos habían sido publicados ya en revistas literarias diversas; leídos en la madrugada de la copa y la amistad. Aquí compartirán lectores que, quizás inspirados por ellos, elijan también la rebeldía y la disidencia en forma de soledad creativa. Poesía para la vida y vida para la poesía.

Juan Carlos Fuentes Torres 

Leer primer capítulo

 

Primer capítulo

NO ES TAN DIFÍCIL 

con las herramientas del silencio tallo

el aire que te circunda prendo

cristalitos de caramelo

en el dobladillo de tu falda

y con risas de niño travieso

me marcho a dormir

no es tan difícil la felicidad basta

con decir que ahora andas

en los negocios de la espuma

con dar saltitos cortos de vez en cuando e imitar

el canto de los gallos

a veces 

 

A-L-F-I-L-0 

lágrimas del pensamiento verde

encrucijada de cefalópodos inquietos

amores desechos a pellizcos amoratados

búscame en la mar y no me encuentres -ni me olvides-

el azul es sangre noble para tu bolígrafo

el viento arena en los ojos en la boca del estómago

sembrad lágrimas -no crecerá trigo-

abrázame tan fuerte que me duela que no pueda respirar -que me sienta vivo un

                                                                                                último instante-

cosquillas del asfalto roto de la sabia negra de los sueños clorofórmicos

risas lejanas que se alejan

y la tierra

seca

en medio del maizal desnudo trizado

los recuerdos demasiado buenos demasiado añorados duelen -igual que los

buenos poemas-

el cielo cayó a la tierra hace tiempo pero nadie se ha dado cuenta -sólo los perros

que ladran sin aire-

el vacío pronuncia mi nombre con susurros que tañen la espuma

mis dedos hilos de niebla buscan nerviosos

las piedras bailan en la radio

el aire medra la tarde

-y mis falanges continúan buscándote huesudas-

el mismo tiempo anidó entre neuronas y percusión de uñas ágiles para desazonar mi

                                                                                                    -nefasta geografía

ni la mar asiste en estas ocasiones

ni la luna de la que tanto hablan

la hierba se eriza felina el polen amarillea el aire

hablo con mi enemigo por teléfono y reconozco mi voz en el eco

espero zafarme de mí esta noche -esperadme-

y encontraros

y encontrarte 

 

NO ME PIDAS AMOR 

no me pidas amor esta noche estoy

como peatón parado ante el semáforo

no me pidas amor esta noche soy

el más torpe de los primates

no me pidas amor esta noche tengo

las manos atónitas frente al barro hospitalario de tu piel

aunque por favor tampoco te marches no es eso

sólo te pido un poco de paciencia

apenas un rato

-no pretendo aburrirte con mis achaques

pero es que esta noche no me quiero-

pídeme silencios de agua

que me acurruque en tu vientre

que te aburra infinito

pídeme que busque la luna en cada charco

o que no sonría ni siquiera un instante

y así

si aguardas un remanso

el amor llega seguro

viene de lejos

de muchas vidas atrás

porque esta noche hay demasiada luz que me ciega y me besa y se calla

por querernos tanto

como niños con los ojos vendados y

por muchas otras cosas más que guardo

por todo eso no me pidas amor

esta noche

todavía 

 

CUANDO VOY EBRIO DE TI 

cuando voy ebrio de ti    de noche y de espanto amaso

flores que huelen a flores 

 

LEO EN LIBROS DERROTADOS

leo en libros derrotados

de páginas ambarinas por tanta ausencia

ajadas por el tiempo y la espera

como esas mujeres de antes

cuyos novios se llevó la guerra

apenas caídos los tapiales de sus besos

 

leo en libros derrotados testamentarios

donde los perdedores exhiben -/exhibimos-

sus torcidas esperanzas

junto a las miserias de siempre

sabiendo además que el papel no flota no nutre

y sólo calienta cuando arde

 

leo en libros derrotados

rastreando entre su celulosa oxidada

la carne que moldeó sus formas

igual que un arqueólogo

enmienda lecciones de historia

entre páginas de tierra 

 

                                                                                                                   diegonavajas


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