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Antarlia un Nuevo Mundo.

Antarlia un Nuevo Mundo.

18-12-2013

Juvenil/Infantil novela

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Después de que la tierra sufriera grandes terremotos y desplazarse tres continentes quedando así unidos, los países que trataron de mantenerse en pie, se aliaron. Formando una sola unidad llamada Liberty. Está se encargaría de reconstruir todo el planeta y mantener el orden. Años después Liberty decide enviar diez jóvenes para ese territorio que es desconocido. Eligiéndolos al azar y en todo el ámbito mundial, mediante un sorteo.
Kathe Panthar, una chica de diecisiete años a punto de terminar el primer ciclo universitario, creía que ya conocía su futuro y es sorprendida al salir seleccionada como voluntaria. Todo comienza a cambiar desde ese momento. El conocer al impactante y carismático compañero de exploración Romeo, hace que sus sentimientos comiencen a confundirse, al no creer que pueda ser realmente el hombre de su vida.
Vivirá envuelta en un torbellino de secretos, mentiras, manipulaciones y chantajes. Y deberá aceptar ser una ficha más del plan inicial de Liberty. Sacrificándose por el amor incondicional a su familia y al que comienza a sentir por Romeo.

 

ENTREVISTAS:

“Los libros juveniles publicados en España son versiones en castellano de bestsellers norteamericanos”

 

 

Leer primer capítulo

 

Primer capítulo

1—.

 Hace más de cien años, tuvimos las consecuencias de un choque de placas producto del calentamiento global y la mano del hombre; el planeta colapsó. Fueron días terribles donde se produjo grandes mega terremotos.

De ser cinco continentes pasaron a cuatro, América del Norte solo quedó la mitad de lo que era, América del Sur quedó unida a África, ambos continentes perdieron parte de territorio. África se unió a Europa, parte de Asia se hundió y el resto terminó uniéndose a Oceanía y la Antártica, quedando así, aislados de los demás. Siendo los más perjudicados y desplazados al olvido.

Hubo mucha destrucción y millares de muertes, sobrevivieron aquellos que estaban destinados a seguir en el ciclo del planeta o simplemente, los que estaban en lugares donde la naturaleza no fue tan destructiva. A raíz de eso, se escribió una nueva historia de nuestros antepasados…, de nuestras familias.

Debido a ese choque mi bisabuelo perdió a toda su familia, sus padres vivían en un lugar paradisíaco y él decidió expandirse y vivir en la capital de un país importante. Ahí logró una gran posición social. A pesar de eso, su trabajo le hizo ver lo que se avecinaba e intentó persuadir a las grandes corporaciones y a los gobiernos; pero no escucharon y lo ignoraron. Investigó la manera cómo podía salvar a su nueva familia y encontró muchas hipótesis formuladas por distintas creencias religiosas de esa época. Comprobó que era necesario almacenar y aprender otras artes, explicándole a su esposa, hicieron un esfuerzo en conjunto y lograron comprar un pequeño terreno en el campo, pensando que quizás en ese sitio las consecuencias no serían tan graves, aprendiendo el arte rudimentario del campo.

Intentaban ir cuantas veces podían, pero con el tiempo por sus viajes continuos de trabajo por el mundo, abandonaron lo que podía ser el futuro, hasta suceder lo que se temía.

Los gobiernos lo sabían y prefirieron callar evitando un desplome total, tantos experimentos bajo la superficie terrestre, terminaron despertando un gran monstruo dormido.

Evacuaron meses antes, aquellos que podían servirles para fines futuros; militares, científicos e ingenieros, los cuales ayudarían más adelante a reconstruir el planeta, todo fue en secreto. Pese a todo, fueron descubiertos trayendo un estallido social en el ámbito mundial. Los gobiernos no tuvieron otra opción que instalar un toque de queda y castigar a aquellos que infringiera la ley. Eso fue poco, comparado a la gran destrucción que hubo en la tierra.

¡Fue terrible! La vida de mi bisabuelo cambió radicalmente... Así como la vida de todos aquellos cientos de miles de personas que lograron sobrevivir al cambio. Días de oscuridad para la humanidad, donde se había perdido la esperanza de un futuro. Científicos explicaban hipótesis del pasado, afirmaban que el ser humano dejaría de existir, al igual que toda especie terrestre, no fue así.

 Ruinas, escasez por todas partes y enfermedades por doquier. Los gobiernos que llegaron a mantenerse intentaban restablecer un orden para la población indefensa. Los elegidos fueron trasladados a especies de campos. Los más altos cualificados, los nobles y con dinero estaban en mejores condiciones. Aun así, está situación hizo que se estableciera un mano a mano entre el hombre y la naturaleza. Mi bisabuelo, recordaba su pequeña casa, donde estaría más a salvo que en manos de los gobiernos aliados.

Al choque de placas se le unió el gran cambio climático, dejaron de existir las estaciones para quedar una... Invierno. Los sobrevivientes en los meses siguientes se alimentaban de manera primitiva o como podían, se las ingeniaron para aprender a cazar algunos animales que quedaban sin refugios y cultivar. Aun sabiendo que los gobiernos tenían suficientes almacenes de comida, no podían repartirlos en igualdad. No había medios para hacerlos, es lo que decían...  Y llegaron los días del frío de verdad, invierno glacial.

Mi bisabuelo, vio como muchos de aquellos que fueron vecinos por corto tiempo morían, por no tener las condiciones para poder vivir esa situación. Sintió miedo al pensar que podía perder lo único que le quedaba, su esposa... Así que pensó de nuevo trabajar para las grandes corporaciones, tenía temor de regresar a las ciudades que quedaron en pie. El desorden que existía era de anarquía total, los altos mandos intentaban calmar los ánimos, decidiendo tomar medidas extremas. Actuar dictatorialmente, usando sus resguardos militares y personal cualificado para establecer el orden.

Una vez establecido sus manos se extendieron por todos los ciudadanos que quedaban, mientras se buscaban otras soluciones. Todo aquel que quería vivir en condiciones, sabía que debía vivir bajo leyes estrictamente establecidas y que debía aceptarlas sin protestar o simplemente sería expulsado, sobreviviendo con sus propios medios. En las ciudades más importantes del planeta, se estableció una especie de autocracia, con normas específicas.

A la población no le quedó más remedio que aceptarlas y estar bajo el mando de gobiernos aliados. A su vez se hizo un llamado a los ciudadanos del mundo para apoyar la idea. Uno de esos tantos ciudadanos fue mi bisabuelo, por su profesión y experiencia fue llamado para trabajar con los gobiernos aliados. ¡Sabían dónde estaba!

Él, ingeniero de profesión hablaba perfectamente varios idiomas, con un alto cargo en una empresa que trabajaba nuevas tecnologías mucho antes de la catástrofe. Se le encargó una dura tarea, buscar la manera de lograr otro combustible que no fuera el que tanto daño le hizo al planeta. Mi bisabuelo junto a otros, serian la pieza clave para encontrar algún modo de volver a obtener medios de vital importancia para la sociedad. Era insoportable ver la devastación y destrucción que había. Trabajar en esos tipos de terrenos era hostil, pero lograron hacer que el hidrógeno fuera fuente vital.

Se asombraba de la capacidad de material y laboratorios que los antiguos gobiernos tenían a pesar de la gran destrucción, siguieron con sus experimentos y sus proyectos. Después de lograr su primer objetivo, los gobiernos llamaron al resto de los ciudadanos para ayudar a la reconstrucción del planeta, a cambio de protección y estabilidad.

 Se formaron cuatro grandes bloques llamados, Eurasia (Europa y parte alta de lo que era antes Asia); Polnokria (Norteamérica); Gondwana (Sur América), como antiguamente lo llamaron en las primeras Pangueas. África quedó unida a Europa y decidieron que siguiera siendo continente independiente con un gran cambio, llamarse “Áfrika”. De esos grandes bloques se crearon cuatro repúblicas centrales, quedando desplazado la Antártica, parte de Asia y Oceanía en tierras aisladas, a esas tierras les llamaron Antarlia.

Los ciudadanos del mundo intentaban reconstruir poco a poco las pequeñas ciudades, los gobiernos aliados iban aceleradamente. Con los años se enfocaron en esa parte del planeta que fue abandonada, decidiendo enviar misiones de reconocimientos, fracasaron. Pasaron otros diez años más y la mayoría de la población de esas tierras, fue al olvido. Los gobiernos aliados explicaban que reconstruían con máquinas y robots esa parte del planeta. Por tanto, no existía ya ningún habitante por las condiciones nefastas que se encontraban.

Después de un recuento, gracias al tener a la población sometida, concluyeron que eran pocos. Pensaron que era mejor premiar a todos aquellos que se unieran para formar una familia, les asignaría lugares estratégicos y se les protegería; siempre y cuando se comprometieran a traer al planeta nuevas vidas, la población infantil y juvenil fue la que más consecuencias tuvo.

En la etapa que mi bisabuelo ayudaba a los gobiernos, fue por primera vez padre de un niño que llamó, Ilan Skolem. Una sorpresa inesperada, pero ya estando con ellos era una esperanza. Muchos aceptaron la condición, trasladarse a otros lugares y huir de esa dictadura que había en las principales capitales aliadas y olvidar los años de horror, poder tener así expectativa de un futuro para los hombres del mañana.

Mi bisabuelo decidió, que su momento de seguir ayudando a los gobiernos aliados había terminado y renunció a todo. A pesar de lo que había pasado, a ellos no les importaba la población y volvieron años atrás, a sus planes de poder y dominio. Lo que una vez fue un posible futuro, no existía.

Sentía vergüenza ser parte de la mano del hombre que aceleró y destruyó parte del planeta y volvió a aquel sitio donde lo acogió los primeros meses de destrucción. Años de reconstrucción y reaprendizaje para todos, bajo la atenta mirada de los que formaron una gran unión que más tarde llamaron; Liberty.

Aunque bajo la sombra, reconstruían planes olvidados en un cajón, para así poder seguir manteniendo el nuevo orden. Liberty con sus manos juzgaba a todos aquellos que querían levantar su voz, la población callaba por miedo a ser expulsados y no tener la seguridad que les ofrecían.

Mi familia creció, cinco años después del nacimiento de Ilan, nació su hermana a la que llamaron Sarahia. Su padre junto a otros prefirió pasar al anonimato, el saber realmente los planes futuros de Liberty, les asqueaban.

Pasaron a ejercer de maestros y profesores o médicos en las escuelas y hospitales construidos para la comunidad. Enseñarles algo primordial, que por mucho que los humanos seamos inteligentes, la tierra es nuestro hogar y está en constante movimiento. Cuanto más experimentaba más decaía, no soportó y obtuvimos graves consecuencias.

A lo largo de los años Ilan y Sarahia vivieron una infancia y adolescencia extrañamente feliz, lejos de tantas imposiciones que había en la capital. Por mucho que quisiesen pasar desapercibidos mis bisabuelos, sus hijos no lo fueron. Destacaron ya sea por sus inteligencias o por su sociabilidad.

Mi bisabuelo junto a otros fundó una ciudad y pasó de ser pequeña a una relativamente grande. El nivel de conocimiento tanto intelectual como de mano de obra artesanal era alto. Terminaron siendo ciudades donde conseguían paz y un nuevo comienzo. Los tiempos de crudo invierno pasaron a ser más suaves, por el fin del cambio climático, creándose un nuevo ciclo en el planeta. El día que Ilan indicó que quería ser abogado, su padre no aceptó, trataba de explicarle que no quería que fuera un esclavo más de Liberty. Ilan lo ignoró y decidió irse a la capital a estudiar y expandirse, como lo hizo una vez su padre.

Decepcionado, mi bisabuelo solicitó aquellos que fueron una vez parte de su vida, la ayuda necesaria para Ilan, mientras estuviera en la capital. Ahí conoció a la que sería su esposa, Vay. Le prometió que sería un político importante y lo logró.

Sarahia también decidió expandirse y unirse a Ilan. Quedando mis bisabuelos solos en la pequeña ciudad, poco tiempo después mi bisabuelo enviudó, Vay sugirió a Ilan volver a casa. No le importó sacrificarse al ver la soledad que se encontraba su padre y volvieron a la ciudad de origen, siendo al final el alcalde de la misma y trabajando en ella.

Una década después, la población joven seguía siendo escasa. Liberty ofreció a las jóvenes parejas todo tipo de ayuda a cambio de traer niños al mundo, tenían miedo. Es cuando decidieron mejorar su estrategia para atraer a los jóvenes definitivamente. Llamaron a su plan «Hijos del mundo», se ha mantenido hasta nuestra actualidad. Este plan consistía que jóvenes que deseaban casarse, el gobierno les ayuda durante unos diez años. El primer año, les ofrecía casa y trabajo fijo o seguir estudiando con una beca-trabajo para el hombre, así como la mujer tenía beneficios de seguir creciendo profesionalmente; siempre y cuando pueda traer al mundo, niños. Ofrecían permisos de maternidad y guardería, con grandes cuidados para los niños, un buen plan que al parecer los últimos cinco años de esa época comenzaba a dar buenos resultados. En Liberty estimaron que los próximos años la población juvenil será el triple y es lo que buscaban.

Vay era feliz con Ilan, en esa enorme comunidad que había crecido notablemente, Ilan era aceptado con entusiasmo como alcalde, necesitaba alguien que los dirigiera y sobre todo que hubiese nacido ahí y conociera a los ciudadanos. Tenía buenos hospitales, colegios y su meta era construir una universidad para aquellos que no podían ir a especializarse en la capital. Fue su empeño y dedicación lo que logró que Liberty, les otorgara becas de especialización en las principales ciudades del planeta. Mi bisabuelo le rogó que no fuera marioneta de Liberty que no aceptara ser parte de ellos, siempre pedirían algo a cambio y el ciudadano perdería, no escuchó. Fueron años de alegría, el nacimiento de mi madre trajo más felicidad al hogar.

Ilan consiguió estabilidad absoluta, trabajaba para el gobierno y seguía viviendo en esa ciudad que le vio crecer. Años después muere mi bisabuelo el cual fue homenajeado con honores incluso en la capital, nombrado en breves reseñas en los periódicos. Sus hijos pensaron que su rencor no tenía fundamentos, al ver la congregación de personas que fueron al sepelio.

Mi abuelo hacia continuos viajes a Nueva Bruselas, ya sea por su trabajo y su apoyo incondicional a Liberty o porqué Sarahia se estableció definitivamente allí. Mientras volvía a la ciudad, Vay se quedaba junto a mi madre que decidió estudiar en Nueva Bruselas. Mi abuela pasaba los meses entre idas y venidas y un buen día, mis padres se conocieron.

Mi padre es del centro oeste del continente y sus costumbres eran más capitalinas. Su padre también pertenecía a Liberty, militar retirado y encargado de una ciudad llamada Tampere. Mi padre tuvo la oportunidad de conocer todo el continente y perfeccionar otras lenguas. Trabajó en el sur como médico, se mudó a la capital para lograr una carrera exitosa y al conocer a mi madre, sus planes cambiaron totalmente terminando en una bonita boda.

Con el tiempo la vida de mi familia dio un vuelco inesperado y trágico, diez años y medio antes de mi nacimiento una extraña enfermedad se llevó a Vay. Ilan hizo todo lo posible para salvarla, movió todos sus contactos y nada pudo hacerse. Siempre pensó que en unos de sus viajes a la capital algo sucedió, hasta ahora no me ha contado toda la verdad.

Vay aceptó ser parte de una vacuna experimental, ante una nueva cepa de gripe que se produjo después de los crudos inviernos que vivieron, era parte del gobierno desaparecer como sea la enfermedad. Políticos y familiares tenían que ser la imagen principal de todo, demostrando al mundo que no ocurría nada si eran vacunados. Los hechos fueron silenciados, prefirieron ocultarlo y dar una nota informativa de un fallecimiento por problemas respiratorios. 

Ilan se metió en la cabeza que el gobierno se la llevó de su lado, dejándole un vació.

La adoraba y desde ese instante entendió lo que por años le explicaba su padre. Dejó la política a un lado junto a todo lo que implicó eso, pasando al anonimato violentamente, volviendo a lo que era el cultivo y alimentos artesanales para siempre. Mi madre al ver a su padre hundido, decidió volver con él y mi padre aceptó el sacrificio para así terminar viviendo en esta ciudad llamada Core.[1] Luego de la trágica muerte de Vay, los años pasaban, los ciudadanos del mundo mejoraban su vida y la población creció aceleradamente.

 

Y un buen día los gobiernos, como en décadas anteriores, decidieron por toda la población. Era hora de reconstruir y sobré poblar esa parte de la tierra que ha estado aislada. Según ellos al fin eran óptimas y en buenas condiciones, primero enviaron científicos e ingenieros junto a periodistas, exponían a través de reportajes un lugar repleto de nieve.

En Liberty se decidió un plan, enviar de cada continente parejas. Hombre y mujer totalmente desconocidos, repartidos en cinco pares: un par de chico y chica de Gondwana, un par Polnokria, un par de Áfrika y dos pares de Eurasia. Se realizaría un sorteo en el ámbito mundial, donde solo entraría jóvenes entre diecisiete años (edad que se consideró ya una persona adulta en todo el planeta), hasta los veinticinco años (edad considerada en Liberty máxima para optar al plan hijos del mundo).

El día que se hiciera la retransmisión, sería vista por todas las personas. Varias semanas después llegaría un sobre con toda la información y detalle del día que partirían y lo que tendrían que hacer ahí. Si el plan del gobierno es un éxito, enviarían a todos aquellos que quisiera ir de voluntario, dándoles comodidades.

Los afortunados en salir en el sorteo, estarían algunos meses viviendo y explorando la zona, bajo la mirada mundial. Puesto que sería televisado en pequeños reportajes, para así crear y dar vida con una población de jóvenes en un continente joven, es lo que vendían... Los escogidos volverían siendo héroes, nombrados los primeros exploradores de la zona y con grandes oportunidades en su vida, así como escogiendo la ciudad que quisieran residir.

 El día del sorteo me encontraba con mis amigos en el parque, charlando sobre el tema.

— ¡No me creo todavía esto!; quizás es algún programa para llamar la atención, —toma aire Acoran y deja una pregunta al aire—. ¿Por qué Liberty quería poblar aquello? Existe mucho territorio en los demás continentes. —voltea los ojos sin entender.

—En el caso que saliera en el sorteo y también una chica despampanante la intentaría ligar a toda costa. ¡Es la oportunidad perfecta de conocer otras chicas de otros continentes! —Añade Mateo alegremente.

— Mateo, ¡no seas fanfarrón! Sabemos que tus ojos son para una sola chica. — su mirada es de reproche, suelto una risita.

—Para mí sería la válvula de escape de esta ciudad, sueño con vivir en la capital y poder así volver a empezar una nueva vida. —Suspirando Ariadna. Acoran me mira a los ojos y señala.

— ¿Y tú Kathe, que piensas?

— Realmente... no está en mis pensamientos. No saldré en el bombo, ¡para que malgastar mi tiempo en tonterías! Me preocupa más terminar las preliminares para el acceso al segundo ciclo universitario. —termino mi alegato con una mueca.

— ¡Y de pronto sale un animal desconocido! Midiendo más de dos metros de alto. ¡Y los ataca!... — Mateo imita el rugir de un animal.

— ¡Qué imaginación Mateo! Deja de ver tantas películas de terror. —Espeta Ariadna, volteando los ojos.

 —Es hora de irnos, nos espera unas semanas de duros exámenes — indico—. Ten cuidado Mateo y tu animal desconocido no vuelva a interferir en las redes informáticas de Core. —dejo escapar una carcajada.

— ¡Diablilla! ¡No te pases! Ese tema está zanjado.

Sonreímos, nos levantamos y cada uno salió rumbo a sus hogares, era de interés mundial. A pesar de que no lo hablemos, sentimos curiosidad saber que se traen entre manos Liberty. ¿Un plan de repente? ¿Y por qué esas edades? ¿Llevarles tan lejos? Llegué a casa acompañada de Acoran y me toma la mano.

 — Si hipotéticamente saliera tu nombre en el sorteo, ¿renunciarías por mí?—Vuelvo a reír, zarandeando mi cabeza.

—Acoran, por favor, ¡somos más de diez millones de jóvenes en todo el planeta! Eso sería mucha mala suerte para mí, ¡Olvida ya el sorteo!

— ¡Hablo en serio!

— ¡Sí, general! —llevo mi mano como los militares saludan a un alto rango y comienzo a reír. Entrecierra sus ojos.

— ¡No me tomas en serio!

— ¿Cómo puedo tomarte en serio? ¡Es improbable eso! —mis ojos son de picardía y me atrevo a preguntar.

— ¿Y tú renunciarías por mí?

— ¡Sí! —observo con seriedad y entrecierra sus ojos, al final reímos, le doy un beso.

—Hasta mañana, guapo. —Sonríe, guiñándome el ojo.

 Entro a casa veo a mi padre, mi madre y mi hermano hablando del acontecimiento, zarandeo mi cabeza, allá ellos y me dirijo a la despensa para ver qué encuentro antes de la cena. Podíamos vivir más desahogados que muchos del continente, pero no tenemos los lujos majestuosos que tiene la capital.

Consigo unas galletas escondidas, seguro son de Adrián decido robársela, no se dará cuenta está pendiente de la programación. Busco algo que untarle alguna mezcla artesanal o queso de untar que hace mi abuelo, me digo a mí misma. ¿No es un día especial? A mi izquierda en una mecedora está un hombre mayor leyendo un libro, mirándome por encima.

—, ¡Caray!, ¿no sabía que se celebraba algo?

— ¡Claro! El sorteo mundial. —dibujo una sonrisa de oreja a oreja. Cierra el libro.

— ¡Aja! ¡Cortina de humo de Liberty! —levanto mi ceja.

— ¿Hablas del libro o la trasmisión? —Une su entre cejo y terminamos soltando unas risitas. Mi madre exclama.

— ¡No comiencen! —La conexión con mi abuelo era especial, no conversábamos más de lo habitual; aun así nos entendíamos a la perfección, simplemente era como si nuestras mentes se unieran. Suele decir que soy físicamente igual a mi abuela, por eso tenía, una gran debilidad hacia mí, cambiamos el tema y empezamos a hablar del cultivo de fresas de este año o si ya había decidido con que seguiría en el segundo ciclo.

—Sigo indecisa historia, psicología y medicina. —Observo examinándolo en broma, respira profundo.

— Me gustaría que meditaras y pensaras realmente lo que te gustaría, no lo que tus padres quisieran. Además, es extremista, ¿historia o medicina? Eso sí, ¡nunca escojas leyes! —Vuelvo a reír.

—Me conoces no me gusta ser el centro de atención.

— ¡Desde qué naciste lo eres! ¡Y lo serás! —volteo los ojos.

¡Ahí vamos de nuevo! Escuchamos que comienza el sorteo, todos a la espera de ver quiénes serán los afortunados. Mi abuelo suspira cómo que no puede con el tema.

Explican que el sorteo se divide en secciones, comienzan por ver que continente tendrá la oportunidad de salir en primer lugar. Mi familia seguía con la trasmisión, mi abuelo se mete en su viejo libro y sigo rebuscando que untar a las galletas. Escucho decir: «El primer continente en dar los nombres de sus afortunados, es Eurasia».

Mi abuelo expresa alguna palabrota inentendible, mantengo mi búsqueda sin escuchar la programación, de repente fue como si se paralizara el mundo y todo se quedara en silencio al escuchar decir.

—Y la primera afortunada es...

¡Kathe Panthar!

 

[1] Ciudad ficticia.

 

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