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UN AMOR QUE TRASCIENDE

UN AMOR QUE TRASCIENDE

23-02-2017

Historias de vida ensayo literario

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Tenemos el derecho divino a enojarnos, llorar, reír, gritar, querer estar solos o acompañados. Lo importante es darnos permiso de vivir nuestro duelo como debamos hacerlo para que en un tiempo que el mismo amor nos haya ayudado a sanar, podamos sonreír desde el corazón sabiendo que esa ausencia ya no duele sino nos fortalece, por las alegrías que nos trajo la persona a quién perdimos. 

Éste es un Manual de Duelo muy especial. Porque todos hemos tenido el miedo de olvidar a esas personas que hoy ya no están físicamente. #miedoaolvidarte #unamorquetrasciende

https://www.facebook.com/unamorquetrasciende/ 

Leer primer capítulo

 

Primer capítulo

Empezaré por confesar que no soy especialista en el tema, al contrario, soy una persona más que tuvo que pasar por muchas etapas de duelo que me gusta llamar “humanas”, porque no pude seguir las instrucciones marcadas por los especialistas en el tema, no pude ponerle horario ni nombre a las etapas de mi duelo. 

Muchos terapeutas me pedían que siguiera un orden, que pasara por el enojo, para llegar después a la aceptación y que pusiera un tiempo a mi dolor... no pude. Es por eso que decidí empezar a vivirlo a mi manera. Dejar que mi propio corazón me dictara cómo quería ir procesando la falta de mis seres queridos aunque esto me tomara años, quería vivirlo lo más humanamente posible, permitiéndome enojarme, llorar, sonreír a veces, simplemente, permitiéndome ser imperfectamente humana y sensible a mi propio dolor.

Este pequeño libro de duelo está siendo escrito como siempre quise hacerlo: IMPERFECTO, así como somos todos nosotros, encontrarán tal vez incoherencias, en momentos quizás lo sentirán un poco más sentimental y si todo sale bien, también espero que en algunas páginas pueda brindarles un poco de paz con la manera en que escribo mis pensamientos.

Me ha tomado 18 años llegar a un punto de paz, de agradecimiento por la vida de aquel ángel que ha sido hasta el día de hoy mi inspiración y mi fuerza. Me queda claro que me detuve por miedo, pero también sé que no era aún el momento de decidir seguir mi sueño y compartir mi historia y mis pensamientos.

La vida si bien ha sido dura, también me ha bendecido inmensamente, pero, hubieron años oscuros en los que no lograba apreciar esas bendiciones. A veces creo que nos enfocamos demasiado en lo que perdimos o en lo que no tenemos y dejamos pasar todo lo bello que la vida nos da. 

Mi duelo comenzó aquel 15 de Enero cuando pensé que después de esa pérdida no sería capaz de volver a sonreír. ¡CIERTO! yo era muy joven entonces y por supuesto no sabía todo lo bello que aún me esperaba por vivir y todo el aprendizaje que esa pérdida y la siguiente, traerían a mi vida.

Pocos años después, cuándo empezaba a aceptar la falta de Jorge, tuve otro golpe duro al corazón. Mi “Pá” se despedía de este mundo y daba paso a una tremenda recaída en el duelo que apenas empezaba a comprender. Recuerdo que quería correr y esconderme del mundo, pero sabía que aunque los había perdido físicamente, estarían siempre a mi lado. En ese entonces, lo creía a medias, debo confesarlo. Quería convencerme a mi misma que podría con ese dolor porque ellos nunca dejarían mi lado. Ahora, años después, finalmente lo digo convencida. SÉ que no han dejado mi lado y SÉ que el amor que compartimos en este mundo, trascendió todo plano y hoy estamos más unidos que nunca.

Recuerdo que entonces, me enfrasqué en el estudio, en el trabajo y dejé de lado las emociones más básicas como el amor, principalmente a mi misma. Me alejé de todo lo que conocía por un tiempo, me fui a otro país porque los recuerdos y mi duelo que no me permitían vivir en paz me estaba ya afectando demasiado, tanto emocionalmente como físicamente y eso era algo que no podía seguir permitiendo.

Aprendí entonces lo básico que les comparto para que cuiden siempre de tenerlos . Necesitamos amor PROPIO, necesitamos FE, pero no sólo en el plano religioso, sino en el personal, Fe en nosotros mismos, en que somos mucho más fuertes de lo que creemos o nos han hecho creer desde nuestra infancia. FE en que nuestro dolor va a pasar y poco a poco vamos a ser capaces de sonreír agradeciendo infinitamente haber tenido esos ángeles en nuestras vidas. FE en que mañana será un mejor día porque así lo vamos a decidir desde nuestro amor propio. Porque es lo que merecemos y lo que nuestros ángeles están deseando para nosotros.

Habrá días en los que no quieras levantarte de tu cama, principalmente porque aún no sabes que SI PUEDES seguir adelante y de eso se trata el conseguir ese amor propio y alimentarlo. También habrá días buenos en los que sientas que no estás solo y esos son los días que debes apreciar y multiplicar.
Recuerdo que me molestaba que me dijeran “ya supéralo”, probablemente no lo hacían con el afán de molestarme, sin embargo hacían que me hirviera la sangre y hasta me dieran ganas de desquitar mi enojo con ellos (y algunas veces lo hice por supuesto).

Lo cierto es, que NADIE vive el duelo de la misma manera, hay personas que en el momento de su pérdida tienen una madurez espiritual vasta que les ayuda a canalizar su dolor de la mejor manera, sin embargo, esas personas son escasas. Lo normal es que como humanos que somos, nos permitamos el enojo, la tristeza, la impotencia, el dolor, y hacerlo de la mejor manera que podamos en el momento. No hay un manual para esas situaciones, no hay una regla que diga cómo debemos vivirlo. ¡Claro que las personas a nuestro alrededor intentarán consolarlos de la mejor manera!, a veces con palabras no tan atinadas pero seguramente con el corazón y hay que aprender a apreciar ese apoyo.

Ahora, SI, hay que apreciar el apoyo, mas no permitir que quieran dictarnos cómo vivir nuestro duelo ni cuánto tiempo debe durar. Hoy, al leer esto, te pido que eso te lo grabes en tu mente, tienes el derecho divino de decidir cómo vivir tu vida, Dios nos regaló el libre albedrío, y en ese regalo podemos confiar en que nuestra manera personal de vivir el duelo, es la correcta PARA NOSOTROS. 

Yo escuchaba mucho en ese tiempo y a la fecha a muchas personas que me decían: “Tienes que ser fuerte porque tal persona te necesita”. Desgraciadamente hice caso y me causé más dolor a mi misma porque no me permití sentir mi dolor ni liberarme de él. Muchos me juzgaron porque cambié con ellos y yo me sentía terrible. Ahora, después de estos años, sé que no debí hacerlo. Ahora sé que mi prioridad soy YO, porque si yo no estoy bien, no puedo ayudar a los demás; si yo no me amo y me acepto, no puedo amar y aceptar a los demás. Así que ahora que empiezas a leerme, te pido que te quites todos los prejuicios de ti mismo, todo lo que la sociedad, tu familia, tus amigos o los desconocidos te dictan.

Date permiso de vivir este libro a tu manera y recuerda que TÚ importas, TÚ eres amado y sobre todas las cosas, recuerda: eres TÚ quien está viviendo este duelo, vívelo como TÚ QUIERAS como TÚ PUEDAS. Pero... 

¡VÍVELO!

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