Comienza a leer

Iniciar sesión con Entreescritores

¿Has olvidado tu clave?

Crear una cuenta nueva

Libros publicados

La rebelión del futuro

La rebelión del futuro

15-09-2020

Erótica novela

  • Estrella vacía
  • Estrella vacía
  • Estrella vacía
  • Estrella vacía
  • Estrella vacía
0
  • Estrella llenaEstrella vaciaEstrella vaciaEstrella vaciaEstrella vacia  0
  • Estrella llenaEstrella llenaEstrella vaciaEstrella vaciaEstrella vacia  0
  • Estrella llenaEstrella llenaEstrella llenaEstrella vaciaEstrella vacia  0
  • Estrella llenaEstrella llenaEstrella llenaEstrella llenaEstrella vacia  0
  • Estrella llenaEstrella llenaEstrella llenaEstrella llenaEstrella llena  0

Novela con un alto contenido sexual que comienza con la historia de Jessie que se dedica a la prostitución cuando recibe la llamada de un cliente con unos gustos nada habituales. Cuando se despierta por la mañana en la habitación del hotel nada encaja. Descubre que otras chicas han pasado por lo mismo y no corrieron la misma suerte. La policía no le da respuestas. Al mismo tiempo una gran corporación dirigida por mujeres esta trabajando en un proyecto secreto que cambiará el futuro para siempre.

Leer primer capítulo

 

Primer capítulo

CAPITULO I: EL ENIGMA

Ring, ring…

Diga
Señorita Jessie. Buenas noches, he visto su anuncio en internet  y he llamado a este número.
No se preocupe. No tengo sitio donde quedar, me desplazo a su hotel, si me facilita la dirección. ¿Por cuánto tiempo contrata mis servicios?
Toda la noche. Puede venir al hotel TH SOL en la dirección…
Conozco la dirección del hotel. El precio por toda la noche de mis servicios es de mil euros. ¿Cuál es el número de su habitación?
No se preocupe. Será mucho más que eso. Puede venir cuando lo antes posible a la habitación 777
Perfecto entonces pido un taxi y voy para allá ahora mismo.
Aquí le espero.

Tras colgar el teléfono tuve una sensación extraña. Por un instante pensé no acudir. Por otra parte no era la primera vez que acudía a una cita por la noche a este hotel. Deje una nota en casa con la dirección. Finalmente me fui. El taxi me dejo en la puerta. Es un hotel bastante grande con una recepción muy amplia y en el que entraba y salía gente continuamente. Es un hotel que habitualmente aloja a hombres de negocios. Pasé directamente a los ascensores. Pulsé la planta 7, una vez se abre las puertas veo la dirección de las habitaciones, hacia la derecha desde la 750, llego a la habitación y toco a la puerta. Me abre la puerta, la luz era tenue. En ese momento me di cuenta de que era una suite. Era muy amplia, tenía una gran cama de matrimonio, sofás e incluso una mesa.

Buenas noches, bienvenida. ¿Estás bien?
Si todo está perfecto. ¿Toda la noche? Entonces

Estábamos de pié delante de la cama, era un hombre muy educado, de una edad entre 35-40 años. Quizás un poco más. Transmitía tranquilidad tanto en su forma de expresarse como por su físico. Con mucha educación y respeto. De repente se metió la mano en el bolsillo y saco una cartera. Tenía mucho dinero. En billetes de quinientos euros. Empezó a contarlos hasta llegar a cinco.

Esto es para ti. Solo te voy a pedir una cosa. En caso de que no quieras aceptar lo entenderé, te pagaré una hora, el taxi y un plus por las molestias. Pero si quieres esto además de cinco más mañana por la mañana. Pero solo si eres obediente y haces todo lo que yo diga. Una vez empiece nada de preguntas y no hay marcha atrás. Mañana por la mañana podrás irte con todo. ¿Aceptas?

Esto es una locura, nunca me había pasado por algo así. Ningún cliente había hecho una proposición como aquella. De repente pensé en irme. Di un paso hacia atrás, con un fugaz gesto de dirigirme hacia la puerta, en ese momento él se acercó y dijo:

No tengas miedo, nada te pasará. Será una experiencia muy satisfactoria para ti.
Está bien, me das tu palabra de que no me harás nada malo.
Te lo garantizo.
¿Qué tengo que hacer?
Quítate toda la ropa a excepción de la ropa interior y la pones sobre aquella percha.

Empecé desvistiéndome, tal y como me había ordenado. No sabía muy bien que iba a pasar. Por un lado sentía miedo, pero este hombre tenía un carácter amigable y suave. Parecía inteligente y su voz era sensual a la vez que tenía cierta timidez. Pensé que solo sería un juego de un hombre rico.

Llevaba una chaqueta y un vestido que deje sobre el colgador quedando solamente con el sujetador, las bragas de encaje negro.

Descálzate.

A su nueva orden me quité los zapatos y los puse en el suelo debajo del colgador.

A partir de ahora debes hacer lo yo te diga. Si no quieres aún estas a tiempo de vestirte e irte. ¿Aceptas?
Si acepto.

Se acercó y tenía en su mano una venda roja, se puso detrás de mí y la pasó por delante de mis ojos. Era elástica, la cerro detrás de mí sien y deje de ver lo que pasaba en la habitación. A continuación sentí como introducía unos tapones en mis oídos. Ahora no podía ver y tampoco podía oír. Solo me quedaba la sensación de que alguien paseaba cerca de mí a través del roce de la piel o del movimiento del aire.

¿Por qué no quieres que vea y oiga?
Nada de preguntas. ¿recuerdas?

Una extraña sensación me vino, de repente pensé que no debía estar allí. Iba a responder cuando de repente sentí como introducía una bola sobre mi boca y lo cerraba detrás de mí nuca. Era como una especie de bozal que ahora también me impedía comunicarme. No sabía que era. Solo que era tarde para poder decir que no quería estar allí. Empecé a mover mis manos para quitarme la venda. Pero antes solo de que pudiera llegar sentí como las cogía con sus manos grandes, seguras y fuertes,  me las ató con una cuerda, a su vez debió atarlas a algún sitio porque no podía recuperar el movimiento para llevarlas a mi cara. Todavía estaba cerca del colgador. No me había dado tiempo a moverme de allí cuando me encontraba totalmente inmovilizada. De repente empezó a sentir como si me introducía algún tipo de funda en la cabeza. Debía de ser de algún material de peletería como cuero, por el tacto y el olor. La cerró a través de una cremallera que terminaba en mi nuca. En ese momento estaba privada de mis principales sentidos. No podía ver, oír, ni hablar. A través de la careta lo único que me era permitido era el olor. Debía tener unos pequeños orificios por los que respirar. Aunque por otro lado el fuerte elevado olor de la piel no me dejaba alcanzar otros olores.

Sentí el tacto de su brazo que me agarraba del mi hombro derecho. Ya que la última posición que recordaba era delante del perchero. Ahora sentí como me cogía con sus brazos me levanto y me dejo sobre algún lugar de la habitación. Supuse que sería una mesa sobre la que había puesto algo acorchado. Lo deduje porque mis piernas quedaban fuera, solo mi tronco estaba apoyado. Pensé que en el fondo quería que estuviera cómoda. Aunque en ese momento no deseaba estar allí. De repente levanto mis manos atadas por encima de mi cabeza, quedando cada brazo a lado. Debió atar la cuerda porque no podía moverlas. El nudo era fuerte y la inmovilización muy lograda.

Ahora sentí como agarro mi tobillo derecho y lo puso a la altura de mi muslo quedando toda la pierna flexionada. Comenzó a atar mi muslo pasando la cuerda por los tobillos. Consiguiendo que no pueda realizar un momento de separación de las mismas. Cuando paso varias cuerdas y varios nudos empezó a realizar la operación con la otra pierna. Finalmente inmovilizo completamente mis piernas. Supongo que atándolas por debajo de la mesa o a la mesa. Lo único claro es que estaba completamente inmovilizada sin poder saber que pasaba en aquella habitación.

De repente un escalofrió recorrió todo mi cuerpo. Sentí cerca del muslo un elemento punzante. Sentí como estiraba y a continuación sentí como se soltaba. La había cortado con una tijera el muy cabrón. Hizo lo mismo en el otro muslo y finalmente sentí como se separaban de mi cuerpo. Levanto lo mismo sobre el elástico del sujetador y lo separó de mi cuerpo. Bueno… ni siquiera podía decir nada. Moví mi pelvis lo poco que pude como muestra de rebeldía y de repente sentí como un latigazo sobre mi barriga. El dolor recorrió todo mi cuerpo. Aquello ya dejó de ser un juego. Este loco iba a torturarme. Había cometido un error y ahora no podía salir de allí.

“Maldito seas”

Después de esto no pasaba nada. No podía oír ni ver qué pasaba en la habitación. De vez en cuando sentía el roce o el aire que empujaba su cuerpo al moverse. Al estar privada de los otros sentidos, percibía un poco mejor esta sensación. Paso por lo menos diez minutos cuando empecé a sentir que me acariciaba mis muslos. Sentía como si tuviera las manos con algún tipo de aceite. Acerco su mano cerca de mi pubis dirigiéndose directamente a mi ano, donde empezó a masajearlo primero con un dedo alrededor hasta que finalmente metió su dedo dentro. La sensación no era indolora ni tampoco me reportaba placer. Estaba muy sensible en ese punto ya que al privarme de otros sentidos cada roce me hacía contraerme. Mientras metía el dedo en mi ano, estaba asustada. Esperaba que todo acabara pronto. A continuación saco su dedo y empecé a sentir como algo más frio estaba entrando en el mismo sitio. Esta vez sí me dolió, intenté levantar el abdomen pero el recuerdo de lo que paso anteriormente me hizo aguantar el dolor. Me dio miedo que era lo que introducía de repente entro de golpe y mi esfínter se cerró, pensé que se había quedado dentro. Pero sentía algo hacía de tope. A continuación lo saco, tan rápido, que la sensación fue peor que cuando lo había introducido.

En ese momento vi que había caído en la trampa de un pervertido que quería experimentar conmigo. Pensé que  si me evadía y dejaba pasar el tiempo por lo menos salir de allí en unas horas con todo aquel dinero me haría olvidar todo lo que estaba pasando.  Empezaron a pasarme ideas sobre mi cabeza de qué tipo de perversiones podría acabar haciendo este hombre, desde dejarme caer cera caliente, hielo, … esperaba que no fuera un bizarro enfermizo y que probara conmigo todo tipo de perversiones. Pasó mucho tiempo, debía estar preparando porque me sentí como si estuviera sola allí. Me dio tiempo a pensar y a olvidarme de que estaba allí. Por un segundo estaba a punto de caer en un sueño. En ese momento note sus manos sobre mis senos. Empezó con un masaje. Tenía las manos untadas en aceite porque se deslizaban muy rápido por todo mi cuerpo. Cada vez que me daba una pasada una sensación de calma me invadía. Parecía que de momento no le interesaba mi coño que estaba totalmente depilado y expuesto. No sé qué quería pero en cierta medida comencé a sentir un poco de curiosidad.

Metió su dedo dentro mi vagina, me dolió un poco. No entendía muy bien aquello pero luego pensé que seguramente sería para saber si estaba segregando flujo. Como podía hacerlo. Estaba aún asustada. No entendía muy bien que quería este hombre. A continuación una serie clips empezaron a sonar cerca de mi cabeza. Debía ser la máscara, empecé a pensar que más bien debía ser algún tipo de casco con algunos sensores que estaba conectando en ese momento. Por lo menos diez me parecieron contar. A continuación puso algo sobre mi pubis. Creo sentir que se alejó y colocó otro sobre mis pezones. Era una sensación muy rara. Después volvió a introducir lo que anteriormente saco de mi ano. Esta vez no me dolió tanto, parece que estaba lubricado. Se adaptó rápidamente mi cuerpo a la sensación. El dolor que había sentido antes había desaparecido. Volvió a introducir su dedo en mi vagina. Parece que no esperaba que siguiera sin segregar flujo porque se movió rápidamente. Que quería. Estaba privada de mis sentidos. No sabía que iba a pasarme y lo último que pretendía era excitarme.

“Seguro que has visto a una mujer en tu vida,… no sabes lo que tienes o que…”

“que está pasando”

No sé cómo pasó pero de repente el artilugio que tenía dentro de mi  ano comenzó a vibrar. Alguna vez algún cliente me había introducido algo en el mismo sitio pero no era la misma sensación. Además sobre mi cabeza empecé a sentir un hormigueo que empezó a relajarme. Es más un unos instantes empecé a sentir cierta excitación. En ese momento todo se paró. De nuevo sentí su dedo sobre mi vagina y esta vez, sí. Había segregado. Me imaginé su cara de satisfacción. A continuación introdujo algo dentro de mi vagina. Parecía un consolador, algo pesado pero en esta ocasión nada frio. No me produzco dolor. Si bien ahora ya estaba excitada. Sentí como colocaba más sensores o electrodos en mi cuerpo. Pensaba que eran al azar pero buscaba principalmente mis zonas erógenas. Los pezones, senos, muslos, pies, axilas, … finalmente se paró, paso un tiempo. De repente sentí un pinchazo en el muslo, tuve la impresión de que podría ser un pinchazo, pero no estaba segura.  A continuación pareció darle a un interruptor porque todo empezó a emitir sonidos y vibraciones. Al principio no me di cuenta, pero después de unos segundos empecé a percatarme que en la medida que me resistía a excitarme aquellos elementos (sensores, vibraciones) intensificaban su impacto sobre mi cuerpo. Era algo extraño, como si de alguna manera todo estaba conectado controlando mi excitación, activando cada elemento, variando la velocidad y dando una respuesta a lo que mi cuerpo manifestaba. De tal manera que por un instante pensaba que podía controlarlo. Si bien al dejarme llevar aquellos aparatos se deceleraban y la sensación era más intensa a la vez que reducía su velocidad. Por otro lado, sí mostraba resistencia el efecto era todo el contrario. Obligándome de nuevo a no mostrar resistencia. Cada intervalo en el que ofrecía resistencia iba precedido de otro en el que la sensación se intensificaba. También parecía que toda esa información se guardaba. Una y otra vez intentaba limitar mis sensaciones pero aquello a lo que estaba conectado parecía leer mi mente y generar los impulsos como reacción a mis emociones.

De repente otra vez se paró. Y una voz sonó dentro del silencio expectante del que me encontraba:

Que te diviertas, nos veremos en un rato.

Intenté gritar pero no podía. Estaba totalmente muda. No podía imaginar que iba a irse y dejarme allí inmóvil, atada y conectada a ese aparato. Intenté moverme pero no podía. Todo era imposible. Estaba allí atada. Sin movilidad ninguna. Intenté sacarlo moviendo los músculos de mi vagina pero era imposible. No podía. En ese momento empezó de nuevo todo a funcionar. Esta vez la sensación fue más débil. Empezó muy lentamente. Empecé sintiendo un masaje sobre la cabeza. Consiguió relajarme mucho, ya que duró lo suficiente. Al mismo tiempo sentía sobre los pezones y los pechos que también comenzaron a emitir impulsos y vibraciones. Como sabía que cualquier efecto emocional produciría un consecuencia. Empecé a no ofrecer resistencia. Sin embargo, la sensación se iba incrementando en lugar de hacerlo rápidamente esta vez iba más lentamente. Después de un tiempo intenté ofrecer un poco de resistencia, evadirme, contraer mi cuerpo. Al principio, no ocurrió nada. Es por ello que volví a hacerlo, pero aquello seguía sin responder al estímulo, como si ya fuera a su ritmo, dejando a un lado mis emociones.

En realidad mi cuerpo pedía algo más de celeridad, pero sentía como si no quisiera dármelo. Seguía al ritmo marcado inicialmente. En ese momento quería sentirlo en mi vagina, pero sin embargo no me lo permitía.  Todo seguía estimulando las zonas erógenas. Mis pechos, mis muslos, las axilas, e incluso detrás de la nuca. Era como un cosquilleo que recorría todo el cuerpo. De vez en cuando se paraba, cesaban los estímulos, y al cabo de unos instantes volvía a empezar. Pensé que debía ser algún tipo de electro estimulación pero en realidad lo descarté, ya que era otro tipo, como si aquellos elementos imitaran la sensación de la lengua o de las manos suaves que te cocaban con algún tipo de aceite balsámico, o por lo menos eso me hacía creer. Aquello no paraba de incrementar mi estado de excitación. Pasaron unos minutos y la cantidad de flujo que comenzó a salir de mi vagina era enorme, empezaba a sentirla caer por mi culo. De repente comenzó a vibrar aquel artefacto que estaba en mi vagina. No me imaginaba que podía ser. Pero lo que si comencé a sentir lo que deseaba sentir desde hace un rato. Aquello empezó a generar una serie de impulsos de una manera que no había sentido antes. Además estaban perfectamente coordinados con la sensación de placer. Comencé a sentir que llegaba a un orgasmo. A medida que aquella sensación me invadía parecía que todo reaccionaba. Empecé a anhelar el orgasmo como invadía todo mi cuerpo, la sensación que ya conocía y esperaba me invadiera en ese momento. Sin embargo cuando estaba muy  próximo al mismo. Todo aquello cesó. Se paró. De repente me vino un sentimiento de rabia. Pero no podía gritar,…

Sentía como el sudor ya bañaba mi cuerpo, había estado cerca de un orgasmo muy intenso y justo cuando estaba a la puerta del placer todo se para. No pasó mucho tiempo, pero desde luego en ese estado empezaba a ser una eternidad. De repente todo empezó de nuevo. Pero no al mismo ritmo si no otra vez lentamente. Como si empezara desde el principio. Esta vez era yo quien quería rapidez pero no contestaba a mi respuesta. Más bien todo lo contrario. Esta vez todo el proceso duro menos tiempo, porque yo estaba más caliente que la primera vez pero de nuevo el aparato se paró y me dejo a las puertas del orgasmo. Estaba tan cerca. Intentaba moverme, para conseguir que con el movimiento poder pasar le cresta y llegar al orgasmo, pero no podía moverme, además parece que este invento podía controlar y saber ese momento. Era como si tuviera algún tipo de inteligencia que lo sabía. Mi vagina no paraba de segregar flujo. Quería moverme de nuevo para conseguir el rozamiento pero la postura y las ataduras no me lo permitían. La inmovilización era total. Durante otro instante todo se paró.

De nuevo, todo empezó desde el principio. Si bien parecía que estaba más cerca. Aquello  controlaba en cada momento y paraba en el punto oportuno, la verdad es que podía notarlo, podría sentirlo pero no llegaba. Desde luego estaba cada vez más cerca. Por otro lado aquella situación estaba generando también un estado de ansiedad por llegar al placer, que una y otra vez se me negaba. Lo más curioso es que aquel artefacto cada vez me controlaba totalmente, era como si aprendiera de mis emociones y se acabara adelantando a ellas. Mi cuerpo respondía a los estímulos  cada vez a más velocidad. Pensé por un momento que mi cuerpo podría acostumbrar a cada estímulo  y finalmente controlar la situación pero no era así. Aquello se adelantaba. Antes de una sensación de dolor o intolerancia, rectificaba y ofrecía otro estimulo. No podía resistirme a la excitación que aquella maquina realizaba.

Durante un largo tiempo me elevaba y me bajaba como una montaña rusa, cada vez más cerca, en una ocasión incluso tuve la sensación de comenzar el orgasmo, pero de nuevo paraba y conseguía mantenerme en un estado de calentura permanente sin que pueda consumar.

Durante horas así fue, la verdad es que todo este tiempo no había sentido vibrar el que sentía en mi ano, pero de repente el que tenía en mi vagina dejo de hacer lo que estaba haciendo y se activó el que tenía en el ano. Ahora sentía una sensación diferente, aunque había mantenido sexo anal, no me gustaba, no había conseguido llegar al orgasmo de esta manera. Por eso esta vez en parte deje se sentirme un poco caliente, si bien aún estaba con muchas ganas, el cambio me hacía mantener un estado diferente. Aunque esta sensación no duró mucho. Aquello hacía cosas que no había sentido nunca dentro de mi culo, de una manera que no podía comprender. De repente, me encontraba de nuevo a las puertas de un orgasmo, que esta vez sí sentía cerca. Lo podía sentir, lo anhelaba tan cerca. Pero no, de nuevo todo se detuvo. Así durante otro tiempo. No podía dejar de salivar y sentir como resbalaba flujo por mi vagina. Intenté mover los músculos de mi vagina, para intentar  acercarme al orgasmo, pero la maquina debía emitir algún tipo de frecuencia porque conseguía controlar absolutamente todas las sensaciones. La verdad no podía más estaba ardiendo, estaba caliente, necesitaba en ese momento que me sacaran de allí y me follaran para correrme como nunca pero qué tipo de torturador me mantenía en este frenesí. Una y otra vez se activaban ahora todos, sin distinción, el del culo, el de la vagina, los pezones, todos conseguían elevarme a un estado al borde de un orgasmo que se me negaba una y otra vez. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Una hora? ¿Dos? ¿Tres? No me podía imaginar cuanto tiempo estaba allí. Parecía una eternidad. Pero siempre quedando más cerca de algo que aquel aparato del demonio me privaba. No sabía cómo podía ser, pero así era. Siempre había podido controlar mi orgasmo, no cabía en la cabeza porque mi cuerpo era capaz de retroceder justo en el momento oportuno, y que lo hacía contra mi voluntad.

De repente, sentí como las manos que me habían cogido hace horas, me quitaron las cuerdas, que quitaron todos los aparatos, me levantaron  y me dejaron caer suavemente sobre la cama.  Aún llevaba la venda puesta, estaba muy caliente, acerqué mi mano sobre mi vagina, y el solo roce del dedo índice con el clítoris generó una reacción en cadena, que tampoco pude controlar. Comencé a sentir un orgasmo, por fín. Era lo más intenso que había sentido en mi vida. El aparato había estimulado mi cuerpo de tal manera que ahora el orgasmo empezó a durar indefinidamente, un clímax invadía mi cuerpo. Pasé mucho tiempo en esa situación, no podía parar. Había entrado en un estado de shock orgásmico irreversible. La sensación era total. Aquello duro un tiempo inmenso, no sabía si había alguien en la habitación. En el frenesí en el que estaba no me permitía hacer otra cosa que entregarme a todo ese placer que invadía cada milímetro de mi cuerpo. En algún momento sentí como si una mano acariciaba mi cuerpo. Pero no estaba segura. Solo sé que luchaba e intentaba no llorar y gritar, pero era en vano, empecé a gritar como una loca. Estar en ese estado durante tanto tiempo me llevó hasta tal punto de embriaguez orgásmica que en algún momento estuve a punto de desfallecer en un sueño profundo. Sin embargo aquello no fue posible. Permanecí durante horas en un estado de éxtasis del que no podía escapar, ahora mi vagina si respondía a mis estímulos pero el orgasmo no cesaba, era como si el aparato lo controlara a distancia, aunque como era imposible. El flujo que salía de mi vagina era más fluido llegando incluso a hacerme pipí, mucho pipi.

Cuando me desperté, me quité la venda de los ojos, ahora toda la habitación estaba vacía, me encontraba en una cama completamente encharcada de lo que podían ser mis propios orines y alguna defecación. Intenté levantarme, unas agujetas por todo el cuerpo. Fui al baño y descubrí que estaba sola. En el espejo vi que estaba desnuda, tenía marcas de los electrodos en los pezones, los senos, las piernas, brazos y espalda, además de las marcas por las ataduras en manos y piernas.  De repente advertí que tenía debajo del ombligo un tatuaje, justo encima del pubis recordé que había tenido justo ahí un electrodo. Pero ahora no era una marca sino un tatuaje. Curiosamente no tenía cicatriz ni sentía dolor alguno. Parecía que ese tatuaje llevaba tiempo en mi cuerpo, sin embargo, sabía perfectamente que lo habían hecho esta noche.  La forma del tatuaje era de tres espirales que se unían en el centro. Recordé porque había venido y me acerqué a la mesa, si había un sobre, sin ninguna indicación y dentro había diez mil euros en billetes de quinientos euros.

“Toc, Toc” llamaron a la puerta. Me acerqué a la puerta, quizás fuera el hombre. Al abrir  la puerta alguien dijo:

Servicio de habitaciones.

Abrí la puerta, la mujer mostro su asombró al verme desnuda.

Disculpe, ¿Hasta qué hora puedo permanecer en la habitación?
Está pagada hasta mañana. Solo veníamos a limpiarla, pero si está ocupada volveremos más tarde.
Si por favor, vuelva más tarde. Muchas gracias.
Disculpe por las molestias. – respondió la camarera de pisos y mientras estaba cerrando la puerta le pregunté:
¿Qué hora es?
La una del mediodía.

La mujer puso el cartel de no molestar y cerró la puerta. Me dirigí de nuevo al baño a mirarme en el espejo y no podía creer como me podían haber hecho el tatuaje en solo una noche y que haya cicatrizado tan pronto. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿A qué hora se habría ido? Es verdad que había perdido el conocimiento, pero ¿Durante cuánto tiempo había pasado? Finalmente opté por darme una ducha.  Mientras me vestía intenté recordar que sentido podía tener esto.

“Maldito bastardo, mira lo que ha hecho con mis bragas” Finalmente opté por salir del hotel.

 

 


Comentarios