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YO, MI MEJOR ENEMIGO

YO, MI MEJOR ENEMIGO

10-03-2021

Ciencia ficción/fantástica novela

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SINOPSIS:

 

Si os pensáis que todo lo malo que nos pasa en nuestra vida es culpa de los demás y nosotros somos unos santos, andamos muy equivocados.

Y también los hay que piensan que el destino o algún dios vengativo les juega una mala pasada, a esos les diré lo siguiente:

¿Tan importante que crees que eres, para que una divinidad o quien sea, se fije en ti que no eres nada más que una mota de polvo dentro de un planeta que a su vez es otra mota de polvo metida en un universo que es una simple mancha dentro de un infinito conjunto de cosmos, siendo tu vida un simple suspiro, tú te piensas que se van a fijar en ti para amargarte la existencia?

En esta vida toda acción sea buena o mala tiene una consecuencia. Ahora pongamos que todos en este mundo sean como yo, por poner un ejemplo, que no hace daño a nadie a sabiendas. Os puedo asegurar y basándome en mi experiencia que ninguno aprenderíamos nada de nada. En consecuencia, quien te quiere mal, a ese es al que de verdad le tiene que agradecer ese sufrimiento que viene acompañado de la experiencia causada por ese padecimiento. No, no es masoquismo es un pago a esa alma que tiene a bien hacernos daño, ella a su vez se contamina y desde luego muy a pesar suyo.

Este asunto es muy peliagudo y tengo que reconocer que, si alguien me pisa el pie, desde luego no le pongo el otro. Por ende, para mí todo el que sabe perdonar tiene mi más profundo de los respetos y lo más importante bajo mi punto de vista, saber perdonarse a uno mismo.

Esta historia que a continuación vas a leer trata de este asunto, de los enemigos propios que cada uno tenemos y a los que tenemos que cuidar y respetar para que nos hagan el menor daño posible.

 

Leer primer capítulo

 

Primer capítulo

CAPÍTULO 1                                                                                                           

 

 

La espera y la protesta siempre van de la mano. Un razonamiento que aprendí mientras estaba, para el asombro de mis congéneres, de plantón delante de las puertas del llamado edificio de “Partida”. Este era mi caso. Mi afán por volver de nuevo a nuestra querida tierra era tan fuerte que me pasaba allí el tiempo, si se puede llamar de esta manera ya que no son lo mismo los periodos de los vivos y los muertos. Eso de muertos abría mucho que hablar, en contexto los vivos sois los muertos y los muertos somos los vivos. No, no es que quiera confundiros, pero luego de varias existencias, es así. Me explico: Lo primero que te das cuenta cuando llegas a este estado, es que vienes con la sensación de salir de un Set de rodaje de una gran producción cinematográfica, en donde por exigencias del argumento terminas lleno de polvo y cicatrices. Después de un periodo de limpieza y sanación, pasas a percatarte de que terminó tu papel en tu antigua vida y que la existencia verdadera está aquí, en donde te preparas para otra aventura en la que disfrutaras o padecerás una nueva actuación.

¿Qué hacía aquí?

Muy sencillo, reclamando la atención a todo aquél que quisiera escucharme. Es una forma de hablar, aquí nadie tiene boca ni oídos, ni hay edificios ni nada por el estilo, pero bueno vosotros me entendéis o eso espero. El continuó presente hacía que siempre estuviera en el mismo sitio y pasara siempre la misma situación ¿Aburrido verdad? En absoluto aquí no existe tal cosa ni siquiera tenemos la necesidad de pensar en ello. No, no penséis que soy masoquista ni nada por el estilo, al contrario. La razón de mi comportamiento era indiscutible, lo tenía marcado a fuego en mi ser y tan arraigado que me era imposible negarme a otra cosa que no fuera regresar de nuevo a la vida.

El problema, si amigos-as siempre hay un pero, o eso era la escusa, no lo tengo muy claro: es que últimamente la natalidad en la tierra había bajado a tal extremo que debía de esperar más de lo debido a que me tocara mi turno y como quería una familia y un cuerpo adecuado a mi evolución, todavía debía esperar mucho más, no es que la noción del tiempo me preocupara, pero sí la necesidad de evolucionar, era tan potente que sobrepasaba a todos incluida la espera. Sí me he expresado bien; mejorar, subir de categoría, trepar de alguna manera y pasar de un estado mejor a otro mucho mejor.

Espero explicarme bien, siempre narró de la mejor forma posible, para que vosotros me entendáis. Sigo con mi exposición; Aquí no disponemos de cuerpos como en la tierra que nos sirven como un vehículo para adquirir experiencias. Tampoco tenemos necesidad de alimentarnos ni bebemos ni tenemos sexo ni ninguna otra clase de necesidad a la que cualquiera de vosotros que estáis prisioneros dentro de ese amasijo de carne y huesos.

Ahora, todas estas a priori ventajas de las que disponemos que a todos vosotros os puedan parecer un chollo y todos nosotros deberíamos felicitarnos por habernos tocado en suerte, muy a nuestro pesar se vuelven en desventajas. Por eso es por lo que todos y cada uno de nosotros quiere y tiene la obligación de volver, ya que todo aquí es tan perfecto que no se aprende nada, eso sí que es aburrido, no discutimos y siempre estamos conforme, en definitiva, un asco la verdad.

Tampoco existen los favoritismos, aquí todos esperamos nuestro turno sin prisas ni lamentaciones.

¿Ahora por qué yo, estoy impaciente por volver?

Buena pregunta que intentaré aclararos lo mejor que pueda.

Por lo visto después de dejar mi anterior vida en donde me porté fatal con mis semejantes. Al presente estoy con unas irremediables ansías de arrepentimiento, que aspiro a corregir, digamos a subsanar de alguna manera mis errores que una vez en este estado se agrandan de tal manera que a cada mala acción que con saña me es recordada, ya que en esta fase ni siquiera puedes engañarte a ti mismo.

¿Qué cómo me es trasmitido esta desazón?

Una pregunta que solo con formulármela me llena de angustia. De una forma que todos vosotros comprenderéis: con una punzada en el corazón. La misma te recuerda el mal momento infringido a tus semejantes. Aunque no tengamos cuerpo sí que sentimos el dolor que es lo más parecido a un fuego interno y abrasador, que poco a poco nos va consumiendo, pero nunca se acaba de producir la extinción total de tu ser.

¿Por qué nunca nos extinguimos?

Otra pregunta que a vosotros os pueda parecer la respuesta toda una suerte, pero si os digo que somos eternos:

¿Menuda suerte verdad?

En absoluto, ¿es esto la eterna juventud o la inmortalidad que el ser humano ha buscado durante el principio de los tiempos?

La respuesta es mucho más complicada: Estamos incluidos en la rueda de la eternidad, así como un hámster en su peculiar rueda de juguete, que gira y gira y a cada giro nos vamos acercando a nuestro Creador, pero los dientes de su engranaje muerden tanto, como si fueran los colmillos de un león.

No, no se equivoquen no estoy en un infierno, es peor que todos eso del diablo con su tridente azuzando a las almas en pena cociéndose en un gran caldero, creedme es mucho peor. El saber que nunca descansaras, siempre andarás de una vida a otra padeciendo todos los sufrimientos, y he aquí una gran paradoja: que tú mismo te has propuesto en un afán de llegar lo antes posible al lado del Creador. ¿Qué quieren que les diga? no me parece ninguna bicoca.

Aparte de mi protesta delante de este punto de partida, tenía que buscarme una nueva familia y a nuevos voluntarios que me hicieran el mismo daño que yo provoqué en los demás, ahora esos mismos se mancharían con sus acciones que a su vez les repercutiría en su evolución. Asunto peliagudo y complicado; las almas no estaban por la labor ya que mi Curriculum estaba plagado de malas acciones.

Cuando ya parecía que perdí toda esperanza y me iba a pasar buena parte de la eternidad dando lástima a mis compañeros de sufrimiento, apareció un alma tan radiante que su luz inundó de felicidad el entorno, tanto que por un momento me olvidé el porqué estaba aquí, pero no, la susodicha alma venía a comunicarme que, por fin, una pareja de sonrosados europeos estaban, con la idea de tener descendencia.

El paso previo entre otros, antes de regresar de nuevo a la vida tenía forzosamente que pasar por el asesoramiento de un hermano espiritual. Un asunto muy embarazoso ya que era lo más parecido al regateo entre un vendedor de ganado, que quería venderte un caballo viejo por uno que juraba y perjurara que era un potro y yo que quería sufrir lo incontable. El asunto terminaba desencadenando en un molesto tira y afloja por las futuras condiciones de mi futura vida. Todos en nuestro afán por reparar las malas acciones anteriores, queremos sufrir lo indecible en nuestra futura vida, pero allí estaba nuestro hermano que hacía de lastre, poniendo algo de cordura. Nada de lo que expresáramos con pasión ablandaban a nuestro consejero espiritual. No le importaban las suplicas ni las reiteradas promesas, así como:

¡¡Por favor, hermano le prometo; que seré capaz de superar con holgura cualquier prueba!!

Aunque reiterábamos nuestros ruegos a un benévolo y paciente hermano, sabíamos que no nos podíamos negar ya que su sabiduría sobrepasaba nuestras ansias por subir lo más rápido junto al Creador.

Aun así, todos salíamos de la entrevista frustrados, pero convencidos de que más valía ir despacio, pero sin pausa, lo mismo que la tortuga que siempre llegaba a su destino. Al contrario que avanzar raudos, como la liebre que por muy rápida que se trasladaba nunca alcanzaba su objetivo.

Convencidos por la ayuda y sabiduría de nuestro hermano espiritual, emprendíamos nuestra difícil, pero no insalvable tarea que nosotros mismos nos propusimos como objetivo.

A partir de ahora y en lo sucesivo sería parte de mi trabajo ayudar de alguna manera a la pareja a que esa idea (aunque lo ignoraran) de traerme al mundo, se transformara en un saludable bebé.

Las almas en nuestro afán de que lo primero es ocupar un cuerpo, tenemos nuestras artimañas y la más importante es la siguiente: con la complicidad de la noche y mediante los sueños nos insertamos, preferiblemente en la de nuestra futura mamá de esa manera provocamos sus hormonas que, combinadas con la ayuda de su reloj biológico, inundan el sistema nervioso de pura adrenalina. Asimismo, sus órganos reproductores, conectan con su cerebro, produciendo ese deseo irrefrenable de ser madre a la que ninguna mujer se escapa.

El varón es otro cantar, aunque no más complicado. La táctica de provocarle esos sueños húmedos que confundidos con la complicidad de su juventud y sumándole que está pasando por un periodo en que la convivencia deja una apatía en su pareja, hace de ello una bomba de relojería. Que nosotros manejamos poniendo el momento exacto que debe estallar.

Todo está a punto para la cópula. Nuestro trabajo en este punto llega a su fin. Las cartas están echadas y de momento solo nos queda pedirle al Creador que todo llegue a buen puerto. No se trata de que el niño salga sano, sino que esté todo tal y como lo hemos planeado. Hay muchos de nosotros que quieren nacer con alguna deformidad, pero este no es mi caso. Prefiero sufrir menos y en contrapartida, sé que viviré más vidas para alcanzar el mismo resultado que todos.  

Antes de seguir con mi narración, expondré mi petición que, llevado por mi celo por asegurar el éxito de mi futura empresa, pedí permiso, mejor dicho, supliqué a mi asesor espiritual que me introdujera como un espermatozoide en los testículos de mi futuro padre. Él, tolerante y benévolo aceptó, aunque me trasladó su preocupación. No compartía mi deseo ya que todas las almas confiaban en que siempre el más fuerte de todos conseguía fecundar al óvulo, sin preocuparse en absoluto del espermatozoide que consiguiera llegar, ya que el resultado sería propiedad del alma. Me advirtió muy serio que sería uno más de entre los millones de semillas y que corría un grave peligro si pereciera, retrasaría mi nacimiento en favor de otras almas que estaba tan impaciente como yo por volver a nacer. Me repetía hasta la saciedad que tuviera en cuenta que estaban todos con la única y fija idea de fecundar, y que estaban dispuestos a arrebatarme el anhelo de llegar el primero. Y ello significaba aniquilar a todo aquel compañero de viaje que, a partir del momento de la salida de esta alocada carrera, sería considerado un enemigo en potencia.

Nada me garantizaba que yo llegara el primero y en consecuencia debía de sobrevivir para alcanzar mi objetivo. Incluso así, estaba decidido. Mi futuro padre era una persona muy joven con fuertes y abundantes espermatozoides, dudo que tuviera muchos torpes o enfermos, me imagino que todos serían impetuosos y por la ley de probabilidades me tocaría en suerte uno, lo bastante fuerte para superar todas las dificultades. Aunque en contrapartida también quedarían muchos tan sanos y robustos como el mío.

¿Podía elegir a uno que me pareciera el más fuerte?

¿Y si me equivocaba y el más fuerte era el más lerdo?

Todas esas preguntas en realidad me asustaban, pero estaba resuelto, en esta vida y en la que se me ponga por delante.

«Si quieres que algo te salga bien hazlo tú mismo»

Advirtiendo la actitud de mi asesor espiritual, comprendí que estaba pisando un terreno resbaladizo, pero debía de prepararme para la dura vida a la que quería enfrentarme y que mejor manera que empezar desde el principio.

Por último, antes de que me introdujeran en el mar de esperma de mi futuro padre, tuve algún tiempo para conocerlo mejor, aunque él, en su devenir de su vida diaria, no lo supiera. En las sucesivas noches y aprovechando el mundo de los sueños, me dediqué a inculcarle las diferentes formas en la que quería, se me educara adecuadamente a mi evolución espiritual.

Fue un momento bastante duro, pero obligado por las circunstancias seguí platicando durante las largas y tediosas horas nocturnas, en las que batallábamos en diversas cuestiones por las que él se quejaba, porque le suponían un retroceso en su particular evolución, pero bien sabía mi futuro padre biológico, que no se podía negar y debía de acatar aunque le perjudicara, ya que en su estado le era imposible pensar en otra cuestión que no fuera ayudar al prójimo. ¡No! no era egoísmo por mi parte, tampoco masoquismo por la suya simplemente un, toma y daca

«Hoy por ti, mañana por mí»

De esa manera funcionaba todo en este estado.

Como ya tenía bien atado todos los personajes de mi futura vida, me dediqué en cuerpo y alma, valga la redundancia en ocuparme del esperma elegido para fecundar el ovulo de mi futura madre.


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